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18 de noviembre de 2011

Un error sin precedentes.

CRÓNICA GAITERA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2011 (II)

Sin la Fundación Príncipe de Asturias, la gaita asturiana carecería de gran parte del conocimiento internacional que tiene. El apoyo que esta institución realiza a lo largo de su calendario de actividades es claro, cobrando especial importancia la ceremonia que, a mediados de octubre, celebra cada año para entregar su galardones.

           En cada tarde de ceremonia, las bandas de gaitas acompañadas por grupos de baile, que en algún caso hasta ejercen de tales, otras simplemente hacen bulto vestidos de asturiano, recorren las calles que llevan del hotel de La Reconquista al Teatro Campoamor y, a medida que van llegando se van colocando a ambos lados de la calle en los aledaños del mismo.

          Y, como cada año, Avante Cuideiru allí estaba. Eran las 4 de la tarde y en la calle General Yagüe (se ve que por Oviedo la ley de Memoria Histórica pasa de puntillas)punto de partida del desfile, los miembros de la banda hacían tiempo sin pensar lo que les esperaba. La indignación era plena. No se recordaba año en que la agrupación pixueta no se encontraba en un número importante, en los dos últimos fueron 2 y 3.

           El número 1 se reserva a Ciudad de Oviedo puesto que ésta es la que toca dentro de la sala y recibe a premiados e invitados en la propia entrada. Y, lo lógico es que, a continuación, se vayan situando las bandas de mayor renombre. Pues en la edición de 2011, la banda decana de gaitas asturianas que nace en 1985 y que, desde muy pronto es invitada a esta celebración, ocupa el número 17.

          Lo que es casi un insulto para la agrupación, quedarse en plena calle Uría. Donde no habría ni un alma, ni, ademas de otras grupos y bandas nadie oiría su música. La escusa de los organizadores fue que “había que rotar” y que todos los años no podían ser los mismos. En cambio, La Reina del Truébanu repetía en las escaleras del Hotel, una vez más. Sin con ésto querer ofender lo más mínimo a la banda de Navia.

           Tampoco con mis palabras quiero increpar a la Fundación. Sólo hacer notar la indignación que supone su notable error. Y no es por favoritismos, no comprendo por qué Naranco tampoco está, normalmente, en posiciones altas con la importancia y notoriedad del conjunto que dirige el maestro Xuacu Amieva.

           Ésto quedará como una anécdota, como no deja de ser el contenido de éstas crónicas. Un fallo que no está a la altura de una institución tan importante para el instrumento y la cultura asturianas.

           Hace un par de años, por ejemplo, la Fundación organizó un evento único e histórico para Asturias juntando en el escenario del Auditorio ovetense a algunos de los más importantes gaiteros del mundo. El ya citado Xuacu Amieva actuó de cicerone en un encuentro musical y culturalmente delicioso en el que se dieron cita, entre otros, Fred Morrison, de Escocia o el irlandés Jarlath Henderson.

           Volviendo a la desierta y principal arteria de Oviedo, el pasillo que las formaciones hacían por la calle Uría sirvió de escaparate para caras habituales de los Premios: Eduard Punset, Jacobo Cosmen, miembros de las formaciones asturianas de PP o PSOE, Juan Ramón Lucas o Miguel Ángel Revilla. Y también caras nuevas en este acto pero conocidas para el público: Tita Cervera, Rosa Díez en precampaña, acompaña del candidato asturiano Ignacio Prendes o el consejero de Economía y Sector Público José Manuel del Rivero.

          Son algunos de los nombres que se dieron cita en el acto más internacional que se celebra en Asturias y el más asturiano y gaitero de la cultura internacional.

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25 de octubre de 2011

La fiesta mundial de la gaita asturiana.

CRÓNICA GAITERA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2011 (I)


Leonard Cohen se quita el sombrero ante los gaiteros asturianos.

            Así tituló el diario El Mundo la semana pasada y así se recibió en todo el planeta. Año tras año, las gaitas asturianas vuelven a sonar en el mundo entero. Por que los Premios Príncipe de Asturias se ven de muchas maneras, tienen distintos aromas y texturas diversas, pero lo que está claro es que suenan a gaitas.

            Y lo que suena a gaita, suena a Asturies. Es todo un uno. Los Premios no los entrega el Príncipe, ni los entrega la Fundación, los entregan todos los asturianos y asturianas, independientemente del nivel monárquico del tema. Eso da igual. Uviéu es la capital cultural del mundo, todos los ojos se ponen sobre la capital del Paraíso Natural y sus ciudadanos lo saben.

            Los ovetenses sienten estos premios como suyos y así lo expresan. En cada ceremonia, la calle Pelayo y la plaza de La Escandalera, anexas al Teatro Campoamor, se llenan de gente que también quiere asistir al acto cultural más importante del calendario español. Aunque carezcan de entradas, son un invitado más.
             
             Manuel de la Fuente escribía en el ABC del sábado 22 de octubre: Gaitas por aquí, gaitas por allá (el poderío, la braveza y la magia de este pueblo vive en ellas, igual que en su ancestral memoria). Ése fue, entre otros halagos a la ciudadanía asturiana y ovetense, un resumen precioso de lo que significa el instrumento celta por antonomasia para el pueblo astur.
            
             Un gaitero vive este acontecimiento de una manera doblemente especial. Además del sentimiento único de unirse a la gaita para hacerla sonar y de ser un asturiano más que vive sus premios, el instrumentista tradicional asturiano (incluyendo percusionistas, acordeonistas...) sabe que ésa es la mayor plataforma de exportación de su música al mundo entero.

             Este año fueron unos Premios raros, hacía años que no había premiados tan poco conocidos y eso se notó en la calle Uría (que, además de principal vía de la ciudad, es una de las que conecta el hotel con el teatro), donde excepto las bandas de gaitas y grupos folclóricos, apenas había un alma.

            Pero no sólo es durante la ceremonia cuando se escucha la música tradicional. Durante toda la semana distintas agrupaciones guardan las puertas del Hotel de la Reconquista a la espera de premiados e invitados.

             Éste es el caso de Avante Cuideiru (junto con Naranco, banda decana de Asturies) que desde primera hora de la mañana del viernes se aposta a las puertas del hotel, como cada año. Con su habitual Danza Queimada empieza el recital. Eran las diez y la mañana y, acompañados, en este caso, por la Banda Gaites de Cangues d'Onís y Reina del Truébanu de Navia, los gaiteros pixuetos deleitaban a periodistas y curiosos.

             Cuatro horas de concierto y recibimiento de coches tintados en el que se pudieron escuchar Chalaneru, Corri corri, l'Estrecheiru, Pericote, Cuando fui a Covadonga o Mocina dame besín. Poniendo el toque musical a las llegadas de, entre otros, Rodrigo Rato, Tita Cervera, Juan Váquez, Vicente Gotor, Francisco Álvarez-Cascos (tímidamente aplaudido), Miguel Induráin (masivamente aplaudido), periodistas, aristócratas, gente con dinero, gente que lo aparentaba, etc...

              Con la llegada de la Reina y su recibimiento por los representantes de las instituciones presentes: los Presidentes del Gobiernu del Principáu, de la Xunta Xeneral Fernando Goñi, de la Fundación Matías Rodríguez Inciarte y el nuevo Delegado del Gobierno Francisco González Zapico; llegaba el descanso y la comida.
 
               Avante Cuideiru y Reina del Truébano lo hicieron en un chigre de la calle Campoamor, que sería lo más cerca que estarían de algo con ese nombre esa tarde.

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20 de octubre de 2011

La invitación de un "Príncipe de Asturias"

No voy a comentar nada sobre la muerte de Gadafi ni sobre el fin de ETA, pero voy a hablar de actualidad. No voy a escribir sobre Andalucía, ni sobre los gitanos, ni sobre la Guerra Civil, pero voy a hablar de Federico García Lorca. No voy ha pensar en rimas, ni en pareados o sonetos, pensare mas bien en música, voy a hablar de poesía. No voy a sentenciar sobre el judaísmo, ni siquiera sobre cine,  pero voy a hablar de un Cohen.

            Año tras año sigo los Premios Príncipe de Asturias con más con menos cercanía. Muchas veces implicado en la ambientación musical y cultural. Y recientemente, los últimos años con Avante Cuideiru siendo testigo, y casi protagonista, cada año, de primera mano del acontecimiento cultural más importante de Uviéu y de toda España.


            Reconozco que este año estuve tentado en perdérmelos. Pero una noticia, como suele ser habitual, me hizo cambiar de opinión. El diario El Mundo titulaba en la home de su edición web, Leonard Cohen se quita el sombrero ante los gaiteros asturianos.

            Quizá un titular demasiado pretencioso. Pero no había sido un periódico, ni mucho menos, asturiano. Me hizo pensar. Una de las cosas por las que quiero ser periodista, y así se lo escribí a Concha Edo en mi primera clase de Teoría y Práctica del Periodismo, es porque me encanta estar en el centro de la noticia (estar, no ser), conocer de primera mano y mostrarlo así a quien quiera escucharme o leerme.

            De momento, sólo me leéis vosotros (os tuteo porque ya sois como de la familia). ¡Y vaya un sólo! Soy de los blogueros con menos lectores más orgulloso de sus seguidores. Y no os iba a privar de la crónica de los Premios Príncipe de este año. La visión de un gaitero. La única, o de las pocas primicias que podéis encontrar en este blog. Siendo la de la útima edición de las diez entradas más leídas, un año más tarde.

            Vosotros y Leonard Cohen me habéis convencido. Y aquí estoy, peleándome con el portátil y las fuerzas cinéticas de cada una de las curvas de la carretera que cruza los montes que separan el paraíso de la realidad. Es muy complicado escribir en un Automóviles Luarca S.A:

            Quiero esforzarme en este artículo con lo poco que se del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de este año. No es que el resto no me interesen, pero Cohen fue el que me llamó a su llegada al Reconquista. Quiero esforzarme para que en pocas líneas comprendáis los sentimientos que me mueven a volver a casa.
            Si su conocimiento sobre España se centraba en su pasión desmedida por la obra de Federico García Lorca y el flamenco, sin duda el autor del tan versionado Hallelujah, enriquecerá ese sentimiento, como tantos premiados antes, con su visita a Asturies. No espero que se enamore de ella como Woddy Allen, pero la estancia en esta tierra marca un antes y un después en la vida y carrera de tantos artistas, humanistas y comunicadores.

             A las nueve y media de esta mañana corría por los pasillos de la madrileña estación de metro de la Avenida de América y de pronto se me puso la piel de gallina. Un hombre de esos que se ganan la vida con una guitarra, un amplificador, un micro, su voz y la caridad de la gente cantaba I'm your man. Sabía que hacía bien en venir, era la segunda señal, no podía ser casualidad.

            Voy a confesarme una vez más. No sé de música. O no se tanto como me gustaría saber. Prácticamente nunca había escuchado a Leonard Cohen. Cierta versión de alguna de sus canciones y poco más. Así que decidí a conocer a quien me había llamado y me puse una canción suya en Internet. Desde el primer acorde de aquel tema me dí cuenta que la música de aquel que había llamado a su hija como el Poeta en Nueva York me había gustado desde siempre.

              Escribo estas última líneas entrando en mi casa. Uviéu la capital mundial de la cultura, el arte, la ciencia, el deporte, la concordia, etc. Donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias, unos premios que entregan los periodistas. Que son los profesionales más universales. O así debería de ser.

              Mañana a las diez estaré con mi gaita en la puerta del hotel Reconquista un año más. Y esta vez puedo decir, que en cierta manera, invitado por un premiado.

6 de diciembre de 2010

Y se sigue armando el Belén.

Año tras año, solsticio tras solsticio, todo se repite.  Quitando la nieve que este año se adelantó, todo va según los mecanismos que la sociedad tiene establecidos: empieza diciembre y las luces de las calles ya se encienden, los niños esperan ansiosos su regalos, en los cines la mayoría de los estrenos son infantiles, la gente se apresura a comprar lotería y se adornan las casas, los establecimientos y...  los colegios. Y, con ello, todos los años el mismo cuento: ¿hay que prohibir los belenes en los colegios?
                Para empezar una reflexión sobre este tema hay que fijarse en los elementos de la cuestión: prohibir. Es llamativo (palabra que me encanta escribir, dado que las contradicciones de este mundo son innumerables) que la gente que aboga por la libertad, la operación que más les gusta es prohibir. Porque, el motivo por el cual se considera negativo la colocación de nacimientos en las escuelas es que, para estas personas, esto ataca a la libertad religiosa. Y yo me pregunto: ¿prohibir una expresión pública de una tradición religiosa no es atacar a la libertad religiosa? Por lo que se ve, no.
                Y es que, a todos estos demagogos lo que les encanta es utilizar a la gente como vehículo de expresión de sus ideas. Ellos defienden esa prohibición, porque la consideran un ataque a los cultos de las personas que no profesan la fe católica. Pero, a ver, ¿preguntaron acaso esos señores a las personas que profesan el islamismo, judaísmo, budismo, etc., etc.; si el hecho de que se coloque un belén en una escuela ataca a su fe? Pues mi opinión es que no. Es más, estas personas se unirán a esa tradición, viéndola sólo como la colocación de unas figuritas (un juego), pero que les integra en una sociedad. Y si no lo quieren, pues no participarán. Ahora, en el momento en el que quieran manifestar públicamente su culto y su tradición, el colegio no sólo tiene que permitirlo, sino apoyarlo y protegerlo como hacen con, en este caso el belén. Porque hay que dejar una cosa clara: en la Constitución Española de 1978 (con la que no estoy de acuerdo en muchos aspectos, exceptuando entre otros este), se cita la aconfesionalidad del estado; aconfensionalidad que no es lo mismo que ateísmo o laicismo. Término éste último que requiere otra especial reflexión.
                Pero a mí esta historia no me cabrea, viene a ser lo mismo de siempre. Lo que me cabrea es que con la excusa de desligar la Navidad del catolicismo (que sería algo así como quitarle a la sidra, la manzana), sustituyamos lo nuestro por lo ajeno y perdamos nuestra cultura por hacer más rico al estadounidense.
                Es llamativo (y no me cansaré de decirlo) que el mismo espíritu que intenta eliminar la berza del pote asturiano sea la que imponga a un estandartizado san Nicolás (embotellado y vestido de rojo por una marca de jarabe convertida en emblema nacional de Moneyland). Es increíble adonde llega la hipocresía de la sociedad humanoide, el hombre utiliza y aprovecha una cultura negando y aborreciendo su base. Es como si (retomando el símil asturiano) promoviéramos el amagüestu, prohibiendo comer castañas durante su desarrollo y anunciando que su origen es zimbabuense.
                Y para todo aquel que intente arremeter contra esto exponiendo el verdadero origen de la celebración invernal del solsticio de invierno de los celtas o de los eslavos, yo le invito a celebrar de esa manera la llegada del invierno. Es más, le pediría que me invitase para formar parte de la misma y, si de verdad tiene una base solida e historiada,  me encargaría de promoverlo y de exigir su conservación por las instituciones políticas. Y no es en coña, os lo prometo.

31 de octubre de 2010

Entre roncones y corbatas, crónica de los Premios Príncipe 2010

             O MEMORIA DE UNO DE LOS MIL HIJOS DE SAN FELIPE (de Borbón) 
               Los  que me conozcáis, sabéis que el tema corbata no es, ni mucho menos, novedad para mí. Vivo, durante seis meses al año, ahogado y rodeado por, en torno, a 500 de las mismas. Pero lo de ese día es especial, porque cobra, casi, mayor valor social el atuendo que vistas que el porqué de que estés allí. Si ya el físico te acompaña, ni te cuento. Y si eres la esposa del hijo del jefe de Estado, pues te inventamos la belleza.
                A las diez y cuarto de la mañana, ya estaba vestido con el uniforme de invierno (dígase del traje asturiano) de la decana banda de gaitas Avante Cuideiru, detrás de una de esas plataformas para cámaras de televisión, sita en la esquina de Gil de Jaz con General Yagüe. O lo que es lo mismo, en frente del que parece el único hotel de Oviedo, el de la Reconquista.
                Para muchos, será llamativo saber que el lugar donde se reúnen las personalidades más importantes del mundo cuando les da por venir a Oviedo y que Woody Allen hizo escenario de Vicky Cristina Barcelona, fue hospicio, cuartel y hasta cárcel de mujeres. Pero parece extraño que frente a esa ovetense prisión femenina se congreguen durante tres días, a tres turnos, decenas de ciudadanos que, como buitres, acechan a su presa que no es más que el saludo de un periodista conocido, o si hay suerte, la mano del Presidente de Cantabria.
                Son ya y media y, salvo la salida y vuelta a entrar, como un torpedo, del Padre Ángel, no hay más movimiento. Como suele ser habitual respondo, con pocos datos y mucha imaginación, a un señor que me pregunta lo de siempre, -¿cuándo empieza?, ¿dónde tocáis?, ¿van a salir los Príncipes?... -Por dentro me río, -¿los Príncipes, antes de las once de la mañana?...- En fin…
                Por fin aparece la horda pixueta, por la esquina de Toreno. Y Sergio, el bombo y yo, delante del resto  hacemos acto de presencia en las escaleras del hotel. -Sergio, mira el Padre Ángel. Ye la tercera vez que lu veo salir en lo que vos llevo esperando.- Llegan los demás y comienza el ritual de enfaxáu. Lo que, como es normal, actúa de imán para tres o cuatro televisiones, dos o tres fotógrafos y la atención de los observadores ovetenses que madrugan para ver el paisaje y el paisanaje. Somos la exclusiva de Telemadrid, Sergio y Gatito, entrevistas estrella.
                Sobre las once, aparecen los que de la Losa venían de ensayar. Nuestros directores y nuestro nobel estrella de la gaita, tocan bajo la batuta de Xuacu Amieva, la Alborada de los Premios, cuya partitura recuerdo ahora que esta un bolsillo de mi chaleco. Esos primeros sones actúan de despertador para los de dentro y para nosotros que en sesenta segundos estamos colocados y tocando, como habitual novedad y de veterano estreno, la Danza Queimada. A veces pienso que Bastarrica pensó en nosotros cuando tituló la canción.
                Y, así, como el año pasado, era otro de los más de mil hijos de San Felipe. Porque, uno de los mayores atractivos del evento es la participación de más de mil gaitas, tambores, bombos, acordeones, panderos y gente, que aunque efectivamente bailasen, sólo estaba allí para lucir traje. Pero eso será por la tarde, por la mañana el protagonismo lo llevamos nosotros, Naranco (que no me preguntes por donde andaba) y la bigeneracional Reina del Truébano, que tocaban justo cuando no llegaba nadie, lo que nosotros aprovechamos para respirar un poco.
                La mañana transcurría y las entradas y salidas (éstas últimas a causa de un reportero del Sálvame) eran continuas: una muy popular Rosa María Calaf, el promulgador científico Eduard Punset que se iba volver loco o se iba a pelear con no sequien,  ese hombrecillo del deporte de la Primera llamado Sergio Sauca (en vez de la habitual María Escario), Pepa Bueno firmando autógrafos acompañada de director de informativos de RTVE, la extraña pareja: Lluís Xabel Álvarez con la ministrina de Cultura Mercedes Álvarez, que luego imaginé que sería Amelia Valcárcel y así se rompió la humorística situación.
Suena Panderetera y aparece una furgoneta de pasajeros azul marino, salen tres personas; por otro lado se ve entrar al hotel una silla de ruedas. Del automóvil asoma una figura de gran volumen, su movimiento es pausado, cansado, incapaz. Los tres individuos lo intentan sujetar y conseguir que suba los cuatro escalones que lo llevan a la entrada. Manuel Fraga es un fantasma, casi una momia de sociomundo español.
Aplausos, ¿Qué pasa?, ¿Quién llega?... ¿Para qué preguntárselo? Don Miguel Ángel Revilla, el gran envidiado de ZP. Revilla es un político con carisma y resto son tontadas, claro lo malo (¿malo?) es que es regionalista y además del norte. El hombre que más da la mano a la gente, le debe de quedar guapa… Luego contaré su especial idilio con el jefe avantista.
Luces azules en Toreno cuando son las dos de la tarde aproximadamente, la Reina. Sergín el director de la armonía gaitera de Pixuetolandia cumple lo que me prometía la tarde anterior y lo que hace año tras año. –Chicos, gaitas arriba. Queimada- Por eso tanta gente por el mundo cree que sólo existe una canción para banda de gaitas asturianas.
Pero la aparición de mayor expectación y que mayor sensación causó no fue un político, ni un aristócrata, ni un premiado, ni un invitado, ni (todavía) un periodista. La persona que más furor creó, como todos sabéis, y que se llevó la contraportada de los medios (que otros años lo hacíamos los músicos) fue Sara Carbonero. Pero que casualidad que cuando, la novia de Iker Casillas apareció por la puerta, nosotros estábamos tocando.
Por fin a las dos y media cobramos nuestro cuantioso sueldo: pote de berzas, lacón asado (que alguno descubrió como beicon de to la vida ¿¿??) y la esencia del arroz con leche que cuando me lo sirvieron estuve por decir –aquí van otros dos ¿eh?-. Tras la comida, que algunos sustituyeron por basurina del Burriquín (-¡Déjaime acabar el pote!-), cabe destacar la sospechosa aparición de un cartel de aseos es la espalda del jefe de armas de Avante (-Xuacu Amieva: Deja el coso ese de aseos ahí-; -Murray: ¿El qué?-), habrá que llamar a Grisson o a alguno de estos para descubrir causante del extraño suceso.
Tiempo muerto, hasta que fuésemos a General Yagüe a formar, que sería algo así como a las cuatro y media.
Somos los primeros en llegar pero al poco van llegando el resto. Por cierto, pasaron por allí con mucha prisa unos muy elegantes Manfredo Álvarez y Bea Otero de Tiempo Añadido de RPA. Todos preparados, diez minutos esperando a los de siempre. La banda de Ramón García tiene que aparecer desfilando y no sé por que. Por fin a falta de una hora para la ceremonia desfilamos. De verdad, aunque no lo parezca tenemos más canciones que Queimada.
Pero para Queimada la nos esperaba delante del Campoamor. Como somos la banda más importante que no da las campanadas, nos colocaron en la honorífica posición que el espectador puede observar detrás de los coches de los que se bajan los premiados.
Que bien se ponía la cosa, pese al cansancio íbamos a ver de cerca entre otros, a los héroes del fútbol español o (otros que no soy yo) a los Príncipes. ¿Bien? Lo que no nos esperábamos era la cansina queja de los ciudadanos que teníamos detrás. De los famosos llevo aquí desde las tres esperando o tol día esperando pa que os pongáis delante pasando por este guaje no para parez que tien lombrices en el culo a lo que si que nunca nos esperábamos, los insultos: putos gaiteros, les voy a meter la gaita por…, carapijos, gilipollas, gentuza…. Legó al punto que nos gritaran todos a una ¡FUERA! ¡FUERA!, antes de la llegada del presidente del Principado (al que los que lo veían por televisión creían destinatario).
Así que como comprenderéis la siguiente sucesión de invitados y premiados no nos fue tan grata como creíamos y, por lo tanto, su crónica no será como debería.
Si alguno, estuvo alguna vez en el entorno del teatro Campoamor en los minutos previos al acto central de los Premios, sabrá que no todo el mundo llega en coche, los invitados prefieren el ALSA (cosa llamativa) o la interesante cola de la alfombra azul. Y es que la mayoría de los invitados entra al teatro como cualquier hijo de vecino a una discoteca cuando es invitado a una fiesta privada. Forman una inmensa cola desde el hotel Reconquista hasta la entrada del Campoamor con la invitación en la mano, la diferencia es que en esta cola no te encuentras a tus colegas de clase o del pueblo, ni tu primo el de Xixón, sino que son periodistas, pintores, aristócratas, escritores…
Entre otros por allí aparecieron: quien sabe si el próximo presidente del Principado Javier Fernández;  don Luis del Olmo; el sabio de Hortaleza Luis Aragonés; Juan Ramón Lucas con su mujer, el mismo frac del año pasado pero sin el tío Milín; la ministra de Ciencia (creo que sigue siendo) Cristina Garmendia, la de Cultura y Censura Ángeles Glez-Sinde y la nueva ministra de Sanidad, estrenando cargo, Leire Pajín (no haré mención como otros tantos ni a su nombramiento ni a sus morritos). Apareció pletórico el presidente cántabro que se fundió en un largo abrazo con Sergio, presidente de Avante Cuideiru. A la salida volvió, escuchó nuestros ¡Revilla, auténticu! , ¡Gallu!, ¡Ya podíamos tener políticos aquí como usted! y firmó autógrafos de admiradoras (que lo fueron sólo ese día).
Desmejorado, como Fraga que apareció en su furgo, se vio también a Antonio Masip. Al que fuera alcalde de Oviedo, con sombrero y apoyado en una muleta, le eran costosos sus pasos. Más políticos y ex políticos (o como si lo fueran): Ovidio Sánchez, Fernando Lastra y Paloma Saiz, Sergio Marqués, Juan Álvarez…
Los primeros coches en llegar traían también los primeros vítores. Antonio Trevín con el candidato y actual cuasi-ministro de Deporte Jaime Lissavetzky y en el otro coche, el presidente de la RFEF, Ángel María Villar y ¡¡Florentino!! Pérez.
Le siguieron el de los investigadores contra el dolor, el del escritor libanés Amin Maalouf, la jefa de Manos Unidas con una cooperante africana, los arqueólogos de los Guerreros del Siam, el energico y entusiasta de la alegría asturiana Richard Serra, etc.…
Por supuesto los más esperados eran los de la selección de la Selección Española de Fútbol, que eran esperados por cientos de personas preparadas para glayar y con las, no permitidas, cámaras en ristre (-Sergio, tienes la cámara colgando del cuello. -Ah no, esto ye de adorno-).San Íker, Ramos, el pequeño Navas, Capdevilla (siento no ponerle cara),  el león Llorente (por cierto es verdad, es un enano de jardín…), Javi Martínez, Marchena, el gran Xuanín Mata (la representación asturiana), el cerebro español Xavi y, cosa que me llamó tremendamente la atención, un muy serio Pepe Reina quien representó a sus compañeros hasta ese momento pues fue el primero en llegar el día anterior.
Poco más se puede añadir desde mi punto de vista, lo tenéis todo en los periódicos digitales y en Youtube. Yo ya me enrollé bastante pero me queda un tema por remarcar.
Cuando volvíamos a donde estábamos para la clausura, me quedé mirando la gran pantalla de la plaza de la Escandalera, le entregaban el premio a la Selección, esa que tanto nos hizo disfrutar hace ya dos años con ese heroico transcurrir del Europeo y la que nos hizo tocar la gloria del deporte este verano en Sudáfrica.
Nunca dudé de que Vicente del Bosque fuera un gran tipo, pero ese día me convencí de que era algo más, es un paisano. Los asturianos, tenemos varias acepciones para este término: adulto de género masculino, habitante de tu misma tierra y señor, noble, respetable, honorable, grande… y todos los adjetivos que se puedan dar a, en este caso, un profesional que sabe reconocer la obra de sus compañeros, que agradece las bases de su trabajo y que reconoce el trabajo compartido y la gran figura de su predecesor. Pero el político (por no llamarlo de otra manera, político ya es bastante) de Ángel María Villar, que nada pinta en la foto, que como todo político sólo piensa en la imagen y en los pinchinos de después; carece de toda valoración moral puesto que al él nadie lo llama y no es premiado por nadie.
Pues como en todo, hubo momentos para recordar y para olvidar, imágenes para archivar y para borrar, artículos para leer y para (como éste) aburrir; luces y sombras. Sombras más que nada porque ya anochece en este frío día de la estación de gris y marrón.