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24 de agosto de 2013

Diario de un becario de la televisión pública asturiana (III): Cuideiru Rules

Ya no queda nada. Algo de pena me invade cada día que marcho de Cabueñes. Algo de tristeza que se mezcla con el agobio que tengo habitualmente estos últimos días. Me queda algún tema pendiente. Otros ya fueron saliendo como mi encuentro con Jesús Fernández, que os lo conté en la última entrega..
          Mientras escribo escucho la versión del "Chalaneru" de Chus Pedro con Tejedor (hoy fue el descenso folklórico del Nalón), estoy melancólico. Precisamente la semana que me queda en TPA es la que me queda en Asturies. Tengo "puxos" aún sin haberme ido. Pero vamos a lo que vamos.
          No me gustan los toros. Tampoco soy contrario a ellos. No soy anti, pero tampoco pro. Hace unas semanas se me ocurrió contar cómo se prepara una corrida. La tauromaquia no es una afición asturiana, pero tiene cierto público, sobretodo en Xixón, donde se celebra la única feria y donde se mantiene la única plaza abierta en Asturies. Gracias a mi amigo Jaime Baizán me puse en contacto con Alfredo, jefe de personal de "El Bibio" (así se llama el coso gijonés) que también lo es del estadio "El Molinón". Pude conocer con Javi García, el cámara del que algunas veces os hablé, algunas de las tareas que se llevan a cabo, como la del enchiqueramiento. Me llamaron varias cosas la atención, una fue escuchar las voces de enchiquerar en amestáu y otra fue la cantidad de personas que trabajan en la plaza durante la semana grande gijonesa: 146 más los reservas, que son en torno a 30. Todos con su polo rojo. Mucha gente joven, la inmensa mayoría estudiantes, que aprovechan para sacarse un dinerín extra.
          Son una cifra parecida a los trabajadores del Ayuntamiento de Cudillero, una cifra no libre de polémica, como todo lo que engloba a ese Consistorio. Esta semana me tocó vivir desde la redacción los últimos capítulos del culebrón político municipal más importante de toda España en este momento. Ya van cinco alcaldes, que en realidad son cuatro porque el nuevo es el viejo. Nunca imaginé que Cuideiru volvería a ser noticia a nivel nacional por tema político. Toda la vida tuve la política pixueta como un algo sin novedades, algo con poco movimiento donde siempre estaban los mismos, o el mismo. Quizá ese era el problema. Mucho poder nunca es bueno y durante mucho tiempo tampoco.
          La población pixueta ahora se divide entre los que quieren ser alcalde y no pueden, los que no quieren y los que ya lo fueron... y el resto son parrochas o palometas roxas. El humor es la única forma de tomarlo porque si me paro a pensarlo sólo me pude infundir tristeza. Poco fui esté verano por allí, lo echo de menos y aunque esta semana lo tuve muy presente, no fue como quisiera. Cuideru siempre me sonó a olas, a gaviotas, a gaitas y a algún amigo preguntando "¿Qué dicis?¿Hay novedá?". El viernes Cuideiru sonaba a gritos, a insultos, a ira y a odio. Parece que los pixuetos son todos enemigos. ¡Hasta para el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar se presentan por separado!.
          Una compañera, Laura, cree que tiene algo que ver con su pasado vikingo. No está desencaminada. Aquellos piratas rubios y pelirrojos fueron listos para buscar allí refugio. "La villa sin gobierno" se asienta como puede en un codo de la costa occidental asturiana que es brava y juguetona al tiempo, como los propios pixuetos. Es irónico que el nuevo-viejo alcalde de la villa marinero-turística luzca un pendiente en una oreja. También que le cueste posar con el bastón de mando cuando no deja de aferrarse a él. A fin de cuentas el alcalde de Cuideiru se elige y se deja de elegir en el PSOE local, en Oviedo en la sede de la FSA y en los Juzgados y en el madrileño y universitario barrio de Moncloa, todos sitios honorables. Pero ninguno el que debe de ser: Cuideiru.
         Es un pueblo distinto, siempre lo fue. Vive mirando a la mar y enamorado de ella. Eso es lo que tiene, una locura de amor. Las dos caras de ese paraíso de marineros, caízos, aldeanos y vaqueiros.
         Nada hay nuevo bajo el sol. Ya lo canta Nuberu, que acaba de volver sin haber dejado de irse:
"Siempre tamos dividíos,
cada un mira pal so sitiu.
Pa facer Asturies grande
vamos trabayar unios".

Buanis nuachis.

29 de julio de 2013

Diario de un becario de la televisión pública asturiana (I)

Pasado mañana hará un mes que entré por primera vez en el antiguo convento de Las Clarisas de Gijón en la imperiosa Universidad Laboral como becario. O practicante, que es como me gusta decir a mí. Un mes que me resulta ahora como media vida. Y no por ser mala experiencia, al contrario. Por encontrarme como en casa.
     A fin de cuentas es la casa de todos los asturianos, pese a que muchos no se diesen cuenta aún y pese a ciertos errores en la gestión. Pero no es momento para criticarla, no me vendría bien. Bromas a parte, no voy a esconder (nunca lo hice) mi apuesta por una tele pública asturiana.
     La Radio Televisión del Principado de Asturias es una joya que los asturianos no entendemos, al menos en la información. Le pasa como a la llingua y como a tantas cosas tan manoseadas por las ideas políticas y que no las sabemos proteger.
     Tampoco voy a decir que no tengo quejas, claro que las tengo. Nada es perfecto y menos un ser tan joven y cuyos y tutores son políticos y muchos de ellos contrarios a su existencia. Pero, siguiendo el mismo símil, esos son solo los tutores, los padres son todos y cada uno de los asturianos.
     Por y para los asturianos. Cada uno de su padre y de su madre, como los que ocupamos la redacción de informativos. Una redacción que envidian tantos compañeros míos. Allí hay de todo como en todos los lados. Fijo que hay malos rollos entre alguno, pero yo no los vi. Sólo noto los buenos.
     Como decía en broma a mis compañeros, ya salgo solo y me dejan cruzar sin cogerme la mano. No son temas grandes. Pero yo los veo inmensos. Son "mis" temas. De momento me tocó un poco de todo: algo de política, noticias de servicio público, incluso economía (¡menos mal que Olalla Pena, que sabe de esa ciencia del demonio, me lo corrigió!)...
     Pero lo gordo llegó la semana pasada. Nunca pensé que en mis primeras prácticas me iba a tocar algo así. Aunque la cercanía no es muy grande, lo que pasó en ese tren que llegaba a Compostela nos tocó a todos un poco. Desde la ya mencionada Olalla que tuvo que irse corriendo aquella noche con Javi (el primer cámara con el que salí a cubrir algo) para su ciudad, hasta los que nos quedamos en la redacción.
     Ese jueves, fiesta de Santiago, no fue un jueves normal. Aunque no hubo una programación especial, todos trabajamos en el tema. A mí me tocó explicar el increíble trabajo que realizan los equipos de apoyo psicosocial. Quienes por cierto, siguen trabajando con familias, heridos, testigos y voluntarios.
     A otros se les encargó contar qué había pasado, otros, indagar en un porqué que nadie sabía. Pero nuestra búsqueda incansable era la de algo que nunca quisimos encontrar y que, gracias a Dios, al final no lo hicimos: un asturiano en el tren.
     No me gustó nada esa información. A ninguno, pero hay que hacerla. Como tampoco me gustó ver las imágenes que algunos medios publicaron. No sé hasta que punto eso había que hacerlo. Precisamente, el día anterior, una persona disparó a otra en la cabeza en Avilés y había imágenes que no emitimos por su gravedad. Pero que pude ver. A veces este trabajo, como todos, no es lo agradable que debería.
      Pero, nunca habrá una asignatura en la facultad de "Cómo afronta un medio una catástrofe" y nosotros (porque allí somos cinco practicantes, bueno, alguno es becario...), llegaremos al mundo laboral con ella impartida.
      Ahora que lo pienso, esta experiencia es un máster genial del buen hacer. Sin ser pelota, nunca lo fui. Pero cuando me gusta algo, lo digo. Y en tele soy muy crítico, porque veo mucha y me gusta la buena.
      Me queda otro mes. Y otra experiencia nueva, un finde, el de esta semana.
      Ya os contaré. De momento.
       Buenas noches

   

21 de marzo de 2013

CÓMO HACER QUE REIRSE EN EL CINE RESULTE INCÓMODO

CRÍTICA de Los Amantes Pasajeros (Versión recortada)

La última película de Pedro Almodóvar se nos presenta como su vuelta a la comedia, a la comedia más absurda. Una cinta de carcajada fácil y de puro entretenimiento pese a tener ciertas escenas sobrantes, de muy poco peso para la historia y que la hace perder ritmo. Los Amantes Pasajeros es una historia grotesca de esas que hacen sentir incómodo al espectador en su butaca y que son tan propias del encumbrado director manchego.

             De guión suelto y acertado en algunos chistes pero pobre y repetitivo, obcecado en el recuso erótico-sexual. Con grandes interpretaciones del trío protagonista y muy mediocres de algún secundario, Almodóvar acierta al elegir a Cámara, Arévalo y Areces, los tres actores cómicos más en boga del momento, que han sabido acoplarse entre sí perfectamente. Los Amantes Pasajeros es un auténtico auto-homenaje, que bien podría titularse Locazas al borde de un ataque de nervios.

7 de marzo de 2013

DE TRIPAS CORAZÓN

CRÍTICA de Hansel y Gretel: cazadores de brujas
Un cuento, violentamente espectacular.

Nueva entrega, de acción y emoción, de la moda de versiones de cuantos clásicos. Sigue la línea de violencia, sangre e intestinos de Zombis Nazis, la película anterior del director noruego Tommy Wirkola.

Visualmente impactante. Podemos decir que ha nacido para el 3D. Sin él perdería notablemente su espectacularidad. Aunque abusa mucho del recurso de dar la sensación de que se están arrojando objetos al público. Que en una medida correcta es muy emocionante, pero en este caso, el exceso la perjudica. El diseño artístico y la recreación del ambiente histórico y de cuento son muy acertados.  Pero entran en el error de intentar insertar tecnología bélica en una época y entorno no adecuados. Últimamente falta un recurso para llevar estás historias a la acción de batalla trepidante sin meter a calzador armas muy poco creíbles.

Usa también la herramienta del susto violento con el cambio de toma o el giro de cámara. Y a eso acompaña un terrorífico maquillaje que deforma la cara de las brujas recreando podredumbre que nos trae a la cabeza los rostros de los zombis del anterior trabajo de Wirkola. Tras esas armas poco creíbles y maquillajes terroríficos encontramos unas interpretaciones bastante correctas, pero que ni mejoran ni empeoran la cinta. Es interesante que Wirkola elija para los papeles principales actores poco conocidos y para los secundarios, actores escandinavos o daneses desconocidos para el público de Hollywood.

Quizás no necesite una gran interpretación pues aunque la ligación entre las escenas de sangre y sesos tiene mucho más peso que en Zombis Nazis, no es una gran historia. Es una versión distinta del cuento pero en la línea de los últimos remakes. El guión, coescrito por el director escandinavo, tiene una estructura poco original basada en la sucesión de batallas violentas y de sustos. Y, aún viniendo de una obra literaria con mucha moraleja, como son todos estos cuentos, vemos una película vacía de mensaje más que el de Quemar a una bruja es la mejor manera de acabar con ella.

Además de los efectos especiales, la música es de lo más destacable de la película. Una más que correcta mezcla de rock para las escenas de acción y batallas y de instrumentos sinfónicos para la ambientación medieval o postmedieval y fantástica.

El aroma general que desprende la película se enfrenta con el género del que toma la idea. Hansel y Gretel: cazadores de brujas es una película de acción pero no deja de ser un cuento. Todas esas ideas de la magia negra, o de la magia blanca, la ternura de una trol que cuida de Gretel… nos dan esa sensación de que estamos viendo, una especie de segunda parte del cuento clásico de Hansel y Gretel. Pero la violencia desmedida, la sobreabundancia de sangre y vísceras y otros elementos poco infantiles, devuelven al espectador a su madurez. Pues esta película, no es un cuento para niños.
Este artículo está compartido con MOMENTOS DE CINE 

19 de octubre de 2012

Defender la enseñanza rechazándola. La disyuntiva del estudiante huelguista.


Como suele escribir un amigo mío cada vez que escribe en su blog, me vuelvo a sentar en mi escritorio para hablar, esta vez, de derechos. De derechos, o sobre derechos, pero no de Derecho y sí de hecho o de provecho.

                Son tiempos difíciles estos que nos tocan. Eso no lo duda nadie. Cada día nos levantamos pensando en las medidas que vienen de Bruselas, en la señora  Merkel o en el señor Rajoy (y algunos en sus madres). Al final, todos tenemos algo por lo que protestar, por lo que reivindicar y, legítimamente, algo por lo que manifestarse. Eso siempre.

                Y lo vemos de distintas maneras. Estos últimos días y meses vemos a la gente que se echa a la calle, que expresa su malestar desocupando su puesto de trabajo, que enarbola banderas y pancartas, incluso, que hace huelgas de hambre.

                Los estudiantes también estamos descontentos. Es más, estamos verdaderamente tristes y preocupados. Algunos, hasta cabreados. Muchos no sabemos si vamos a poder terminar la carrera o siquiera este curso. Y de hacerlo, no sabemos en qué condiciones ni qué pasará después.

                Por lo tanto se ve comprensible la protesta y la toma de palabra. El acto de expresión y clamor, el acto de manifestar. Otra cuestión es la huelga. Últimamente, se ha puesto de relieve el concepto de derecho a la huelga. Derecho legítimo del trabajador. Pero ¿y del que no es trabajador?

                Ser estudiante es una labor básica. Te preparas para servir a la sociedad con el ejercicio de tu profesión. Es una preparación, una adquisición de conocimientos y competencias por la que se hace necesario un servicio. Servicio que prestan unos docentes.

                Por lo tanto, es comparable (salvando las distancias) al recibo de otros servicios. Por ejemplo, una persona está enferma y acude al médico, este le presta su servicio y le da cuidados. Otra persona, tiene un pleito y necesita un abogado a quien contrata o lo toma de oficio.

                Pero, he aquí la disyuntiva. Si el individuo que tiene una dolencia está en desacuerdo, por ejemplo, con la reforma del sistema sanitario ¿dejaría de ir al médico? Pues en muchas ocasiones, hay personas que creen que la expresión de defensa de la educación es el rechazo a la misma.

                La huelga del trabajador es lógica desde el punto de vista de la productividad. El ciudadano protesta no acudiendo a su puesto de trabajo, por lo tanto deja de producir y eso repercute en las ganancias y beneficios de la compañía en o para la que trabaja. Pero el estudiante ¿es un productor?, es decir, ¿su labor es la de generar un bien o un servicio?

                Está claro que el fin del estudiante es incorporarse a un empleo el día de mañana. Pero el estudiante como tal no es un trabajador, independientemente de que compatibilice sus estudios con su trabajo. Pues en su función como recibidor de un servicio, no produce, al contrario. El centro educativo le está prestando un servicio. Servicio por otra parte reconocido como derecho. Derecho que el estudiante huelguista, en este caso, está defendiendo.

                Por lo tanto, nos encontramos ante una paradoja. No asistir a clase para defenderla es respetable, por supuesto, pero también contradictorio y falto de coherencia. Es el momento de asistir a clase, es el momento de aprovechar la educación y la universidad al máximo. Pero la libertad de elección, es lo que es: libertad para acertar y derecho a equivocarte.

               

23 de mayo de 2012

Árbol sin hojas no es árbol



Cuando a un árbol le comienzan a caer las hojas se va quedando desnudo, frágil y sin protección. Varios pueden ser los factores que aceleren la pérdida de follaje de un árbol de hoja caduca: una sacudida del tronco; un temblor de tierra o, principalmente, el viento.
             
            Las cosas suceden de la misma forma cuando nuestro árbol se llama sociedad, el tronco es la democracia y las hojas son los medios de comunicación. Cada hoja a su manera: unas son más pequeñas, otras más grandes, unas miran al sur, otras al norte, este u oeste y unas están más altas que las otras. Pero todas y cada una protegen al tronco y, sobretodo, le sirven para respirar.
             
           Cuando una crisis periodística, ideológica, ética y de valores sopla a cientos de kilómetros por hora, hasta del árbol más fuerte se desprenden hojas. Más aún si el cuadro climatológico se acentúa con una sequía económica que deja secas las raíces y desnutre las ramas de financiación privadas y públicas.
           
           Las hojas se van desprendiendo poco a poco: primero pequeñas radios y periódicos locales. Más tarde, EREs y cierres de diarios y televisiones, también, a nivel nacional. Otras, quizás más fuertes, siguen seguras y fuertes, aún con pequeñas pérdidas de savia. Otras cuelgan de ramas cada vez más delgadas y frágiles sabiendo que en cualquier momento pueden acompañar a sus cientos de miles de compañeras. Las que se quedan son más fuertes. Sí. Pero tienen que afrontar las labores que hacían las otras.
No son capaces.

El tronco se va quedando, poco a poco, más desnudo, frágil y seco. La savia se acumula en grandes grumos ideológicos que, irónicamente, cada vez se extreman más. El árbol se tambalea.

Lo más seguro es que pase este invierno y siga ahí aunque seco, sin vida y, quizás, falto de alguna rama. Pero la incertidumbre existe. Algunos de los árboles vecinos han empezado a perder ramas y amenazan con caerse. Pero en todos, sigue y seguirá habiendo hojas, aunque cada vez más amarillas y secas.
Los árboles, por sus troncos, están enfermos.

Al contemplar su jardín, el jardinero desolado piensa que quizás podía haber abonado mejor.

18 de noviembre de 2011

Un error sin precedentes.

CRÓNICA GAITERA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2011 (II)

Sin la Fundación Príncipe de Asturias, la gaita asturiana carecería de gran parte del conocimiento internacional que tiene. El apoyo que esta institución realiza a lo largo de su calendario de actividades es claro, cobrando especial importancia la ceremonia que, a mediados de octubre, celebra cada año para entregar su galardones.

           En cada tarde de ceremonia, las bandas de gaitas acompañadas por grupos de baile, que en algún caso hasta ejercen de tales, otras simplemente hacen bulto vestidos de asturiano, recorren las calles que llevan del hotel de La Reconquista al Teatro Campoamor y, a medida que van llegando se van colocando a ambos lados de la calle en los aledaños del mismo.

          Y, como cada año, Avante Cuideiru allí estaba. Eran las 4 de la tarde y en la calle General Yagüe (se ve que por Oviedo la ley de Memoria Histórica pasa de puntillas)punto de partida del desfile, los miembros de la banda hacían tiempo sin pensar lo que les esperaba. La indignación era plena. No se recordaba año en que la agrupación pixueta no se encontraba en un número importante, en los dos últimos fueron 2 y 3.

           El número 1 se reserva a Ciudad de Oviedo puesto que ésta es la que toca dentro de la sala y recibe a premiados e invitados en la propia entrada. Y, lo lógico es que, a continuación, se vayan situando las bandas de mayor renombre. Pues en la edición de 2011, la banda decana de gaitas asturianas que nace en 1985 y que, desde muy pronto es invitada a esta celebración, ocupa el número 17.

          Lo que es casi un insulto para la agrupación, quedarse en plena calle Uría. Donde no habría ni un alma, ni, ademas de otras grupos y bandas nadie oiría su música. La escusa de los organizadores fue que “había que rotar” y que todos los años no podían ser los mismos. En cambio, La Reina del Truébanu repetía en las escaleras del Hotel, una vez más. Sin con ésto querer ofender lo más mínimo a la banda de Navia.

           Tampoco con mis palabras quiero increpar a la Fundación. Sólo hacer notar la indignación que supone su notable error. Y no es por favoritismos, no comprendo por qué Naranco tampoco está, normalmente, en posiciones altas con la importancia y notoriedad del conjunto que dirige el maestro Xuacu Amieva.

           Ésto quedará como una anécdota, como no deja de ser el contenido de éstas crónicas. Un fallo que no está a la altura de una institución tan importante para el instrumento y la cultura asturianas.

           Hace un par de años, por ejemplo, la Fundación organizó un evento único e histórico para Asturias juntando en el escenario del Auditorio ovetense a algunos de los más importantes gaiteros del mundo. El ya citado Xuacu Amieva actuó de cicerone en un encuentro musical y culturalmente delicioso en el que se dieron cita, entre otros, Fred Morrison, de Escocia o el irlandés Jarlath Henderson.

           Volviendo a la desierta y principal arteria de Oviedo, el pasillo que las formaciones hacían por la calle Uría sirvió de escaparate para caras habituales de los Premios: Eduard Punset, Jacobo Cosmen, miembros de las formaciones asturianas de PP o PSOE, Juan Ramón Lucas o Miguel Ángel Revilla. Y también caras nuevas en este acto pero conocidas para el público: Tita Cervera, Rosa Díez en precampaña, acompaña del candidato asturiano Ignacio Prendes o el consejero de Economía y Sector Público José Manuel del Rivero.

          Son algunos de los nombres que se dieron cita en el acto más internacional que se celebra en Asturias y el más asturiano y gaitero de la cultura internacional.

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La fiesta mundial de la gaita asturiana. Parte 1 de la crónica de los Premios Príncipe 2011. 21/10/11



20 de octubre de 2011

La invitación de un "Príncipe de Asturias"

No voy a comentar nada sobre la muerte de Gadafi ni sobre el fin de ETA, pero voy a hablar de actualidad. No voy a escribir sobre Andalucía, ni sobre los gitanos, ni sobre la Guerra Civil, pero voy a hablar de Federico García Lorca. No voy ha pensar en rimas, ni en pareados o sonetos, pensare mas bien en música, voy a hablar de poesía. No voy a sentenciar sobre el judaísmo, ni siquiera sobre cine,  pero voy a hablar de un Cohen.

            Año tras año sigo los Premios Príncipe de Asturias con más con menos cercanía. Muchas veces implicado en la ambientación musical y cultural. Y recientemente, los últimos años con Avante Cuideiru siendo testigo, y casi protagonista, cada año, de primera mano del acontecimiento cultural más importante de Uviéu y de toda España.


            Reconozco que este año estuve tentado en perdérmelos. Pero una noticia, como suele ser habitual, me hizo cambiar de opinión. El diario El Mundo titulaba en la home de su edición web, Leonard Cohen se quita el sombrero ante los gaiteros asturianos.

            Quizá un titular demasiado pretencioso. Pero no había sido un periódico, ni mucho menos, asturiano. Me hizo pensar. Una de las cosas por las que quiero ser periodista, y así se lo escribí a Concha Edo en mi primera clase de Teoría y Práctica del Periodismo, es porque me encanta estar en el centro de la noticia (estar, no ser), conocer de primera mano y mostrarlo así a quien quiera escucharme o leerme.

            De momento, sólo me leéis vosotros (os tuteo porque ya sois como de la familia). ¡Y vaya un sólo! Soy de los blogueros con menos lectores más orgulloso de sus seguidores. Y no os iba a privar de la crónica de los Premios Príncipe de este año. La visión de un gaitero. La única, o de las pocas primicias que podéis encontrar en este blog. Siendo la de la útima edición de las diez entradas más leídas, un año más tarde.

            Vosotros y Leonard Cohen me habéis convencido. Y aquí estoy, peleándome con el portátil y las fuerzas cinéticas de cada una de las curvas de la carretera que cruza los montes que separan el paraíso de la realidad. Es muy complicado escribir en un Automóviles Luarca S.A:

            Quiero esforzarme en este artículo con lo poco que se del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de este año. No es que el resto no me interesen, pero Cohen fue el que me llamó a su llegada al Reconquista. Quiero esforzarme para que en pocas líneas comprendáis los sentimientos que me mueven a volver a casa.
            Si su conocimiento sobre España se centraba en su pasión desmedida por la obra de Federico García Lorca y el flamenco, sin duda el autor del tan versionado Hallelujah, enriquecerá ese sentimiento, como tantos premiados antes, con su visita a Asturies. No espero que se enamore de ella como Woddy Allen, pero la estancia en esta tierra marca un antes y un después en la vida y carrera de tantos artistas, humanistas y comunicadores.

             A las nueve y media de esta mañana corría por los pasillos de la madrileña estación de metro de la Avenida de América y de pronto se me puso la piel de gallina. Un hombre de esos que se ganan la vida con una guitarra, un amplificador, un micro, su voz y la caridad de la gente cantaba I'm your man. Sabía que hacía bien en venir, era la segunda señal, no podía ser casualidad.

            Voy a confesarme una vez más. No sé de música. O no se tanto como me gustaría saber. Prácticamente nunca había escuchado a Leonard Cohen. Cierta versión de alguna de sus canciones y poco más. Así que decidí a conocer a quien me había llamado y me puse una canción suya en Internet. Desde el primer acorde de aquel tema me dí cuenta que la música de aquel que había llamado a su hija como el Poeta en Nueva York me había gustado desde siempre.

              Escribo estas última líneas entrando en mi casa. Uviéu la capital mundial de la cultura, el arte, la ciencia, el deporte, la concordia, etc. Donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias, unos premios que entregan los periodistas. Que son los profesionales más universales. O así debería de ser.

              Mañana a las diez estaré con mi gaita en la puerta del hotel Reconquista un año más. Y esta vez puedo decir, que en cierta manera, invitado por un premiado.

16 de octubre de 2011

¡DONY, NO ESTÁS EN TU ELEMENTO!

Unas líneas sobre EL GRAN LEBOWSKY



Es conocido ese tipo de películas con la que tus amigos te insisten e insisten hasta que la ves. Pero no son tan numerosas aquellas que, después de este proceder, te motivan de tal forma que eres tú el que comienza a insistir con ella creándose así una cadena hasta que por fin todo tu entorno ve esa magnifica película que, en este caso es, El Gran Lebowski.

            Bien es verdad que los hermanos Coen, no son unos legos y desconocidos aficionados a las películas ni son recordados, precisamente, por sus mediocres filmes. Pero es que El Gran Lewoski (desde ahora EGL) es su mejor trabajo. Y no me quedo ahí, EGL es (según muchos autores) la primera gran película de culto del cine contemporáneo o del siglo XXI, aunque estrenada en 1998.

            EGL carece de argumento racional y estructura sólida. Se trata de un conjunto de escenas costumbristas norteamericanas desde el punto de vista del pasotismo. Y es que EGL cuenta una maravillosa historia: qué le pasó al Nota después de que se mearan en su alfombra. El Nota es uno de esos personajes que quedarán para la historia del cine.

            Jeff Bridges es quien encarna al tipo mas vago de Los Ángeles y muy posiblemente del mundo entero. Para El Nota (Noti, Notarino o Su Notísima) una aventura al modo de un autentico thriller de suspense se puede convertir en un autentico aburrimiento. No por nada estamos hablando de un hombre que paga un brick de leche con un cheque por la pereza que da ir al banco a sacar dinero.

El Nota es un héroe. Un héroe que se pasa la vida en una bolera y bebiendo rusos blancos. Y como todo héroe tiene un compañero, El Nota tiene a Walter. Sé de muchos que pensáis que Walter merece un artículo aparte. ¿Un artículo? ¡Un libro entero! El papel del gran John Goodman (gran no sólo es por su maestría actuando) es algo único en este mundo.

Hay estudios que aseguran que se puede convertir en uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas. Fuera de bromas, la ironía y la mordaz crítica que los Cohen ejercen a través de este personaje hacen de Walter uno de los papeles más interesantes y, por otro lado, mejor interpretados de la carrera de Goodman.

No quería dejar de citar a Philip Saymour Hofman. Un actor camaleónico y genial, poco valorado en la industria hollywodiense. Aquí interpreta al subordinado y, en cierta manera, amanerado secretario del otro Jeffrey Lebowsky, el magnate cornudo. En algunas fuentes lo comparan con el personaje de The Simpson, Smithers. Un insulto al gran papel de Hofman.

Mención especial también para otros dos habituales de la pareja de directores más laureada de la historia. Steve Buscemi como Dony y John Turturro en el papel de Jesús. Si el pobre Dony nunca estuvo en su elemento, Buscemi lo estaba y de manera magistral. El eterno secundario (excepto en casos puntuales como su exitosa serie Boardwalk Empire) sabe calcar el papel del apocado y triste compañero de equipo de bolos y único amigo de Walter y el Nota.

Posiblemente la escena más famosa de la cinta es la que tiene como protagonista a Jesús Quintana. Como fondo musical la versión de Hotel California de los Gipsy Kings. Y un magnifico John Turturro interpretando a un chicano creído y estirado con un truculento pasado de escándalos sexuales.

Hotel California es sólo una de las pequeñas joyas escogidas para la banda sonora del film. Si algo me entusiasma especialmente de las películas de Ethan y Joel Cohen es su selección musical. En este caso, como en el resto de sus cintas, corre a cargo del compositor newyorkino Carter Burwell. My condition de Kenny Rogers o The man in me del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Bob Dylan, son algunas de las piezas magistralmente seleccionadas para las escenas centrales del film.

Un resumen perfecto, científicamente hablando, de la película sería el término fuck en cada una de sus formas y conjugaciones. Esta expresión, en castellano joder y traducida en el doblaje como cojones, se dice hasta en 241 ocasiones. Lo que equivale a 2,5 veces por minuto. Llegando a enlazar dos o tres en la misma frase.

Cuando una persona ve por primera vez EGL, se pregunta desde el minuto uno el sentido de la película. Eso guarda una conexión directa con la intención de la cinta. Pienso que EGL está escrita para, precisamente, no ser entendida en un primer visionado. Hay que esperar a una segunda vez para localizar los detalles más importantes de la misma.

Por eso, os invito a ver a este políticamente incorrecto filme lleno de tacos, elementos soeces y escenas aparentemente absurdas. Pero que constituye un ejercicio filosófico sobre el sentido de la vida y otras preguntas eternas. No es necesario que la veáis 7 ú 8 veces como yo, pero con una os quedaréis como estábais.

                    Os pongo esos deberes. Próximamente profundizaremos en el tema.


2 de octubre de 2011

La gran noticia del 2 de octubre de 2011

Se acumulan los papelinos de caramelos. La azafata retira una servilleta sucia. Muevo un poco las piernas, una recostada sobre el apéndice del sillón, la otra se apoya en la funda de la gaita. El Autocares Luarca S.A. recorre el desierto castellano camino de la Villa y Corte.
        Después de El Mundo, El País y La Nueva España, dos diarios de Madrid y uno de Oviedo, el tiempo me sobraba, el ABC estaba ocupado. Hacía mucho tiempo que no abría un ejemplar de El Comercio, esta vez no me arrepentí. Recordaba que Ramón Durán, il Professore, escribía los domingos su columna. Fui a Opinión directamente. La urgente renovación política marcaba su firma dominical.
        Joaquín Sabina, M-Clan y Los Berrones atravesaban los auriculares y se estrellaban en mis tímpanos. Volví a la primera, los mismos temas, distintos matices. Gijón, Carreño y Villaviciosa centraban los locales. Apenas leo los titulares, me voy al cuadernillo central, Vivir Domingo se llama en el diario de la villa de Jovellanos.
        Estudio Periodismo y estoy harto de ver portadas, imágenes rompedoras, titulares llamativos, frontales que pretenden llamar la atención. Y como es habitual, no lo consiguen. Pero este caso es distinto.
        Hoy en día se habla mucho del concepto familia. Se le colocan apellidos, tradicional, moderna, modelo... En esa portada salía una familia, con hijos nacidos de otros, algunos de la edad de los padres... ¿Y que más da?, No es una familia modelo, o quizás si. De lo que estoy seguro es que tradicional no lo es.
        El periodista Antonio Armero nos enseñaba lo que el amor puede lograr. De una manera tierna, respetuosa y cariñosa, los lectores pudimos conocer una familia en la que la enfermedad, los problemas y el dolor están al orden del día, pero donde el patrón fundamental es la felicidad.
        En mi crónica emocional de la JMJ hablaba de lo inmensamente feliz que me sentí sufriendo por los demás, trabajando durísimo para dar mi pequeña aportación a que aquello fuera lo que fue, la fiesta de la juventud más importante de la historia.
        Lo mío no fue nada. El verdadero monumento a la entrega y al amor por los demás es esta pareja de Cáceres, que allá en el año 1993 decidió crear una familia con gente que la necesitaba. Son personas con problemas mentales que además tuvieron la nefasta suerte de nacer en familias desestructuradas donde la agresión, el insulto o el abuso eran los entrantes de cada comida, si la había.
        Como redactaba Armero, éso nunca lo olvidarán, pero sí pueden dejar de pensar en ello. Con una escasa paga de la Junta de Extremadura, Chema y María José dan a siete de estos maltratados por la vida alojamiento, comida, medicamento y, lo más importante, una familia.
        No sé si existen los superpoderes, pero los superhéroes sí, por supuesto. Las heroicidades de cada día son éstas. Para mí esta pareja que vive con sus nueve hijos, dos de ellos naturales, en una unifamiliar de Cáceres, son héroes, personas que de verdad dan su vida por los demás.
        Es la primera vez que leo a Antonio Armero, pero le agradezco profundamente lo que acaba de hacer. Sin duda esta semana la empiezo con muchísima más fuerza porque he recordado que quiero ser periodista para contar buenas noticias, como ésta.

 Alsa Uviéu-Madrid, 2 de octubre de 2011

23 de agosto de 2011

La juventud, en una sonrisa. La humanidad, en un corazón.

Es dificil comprender que la entrega, el sufrimiento, el aguantar horas y horas de calor brutal de hasta 40 grados, el dolor de ampollas de hasta 5 cm, la fatiga permanente, la paciencia, la falta de aseo, el dormir poco, mal, sobre mojado y con otros 2 millones de personas; sea una combinación cuyo resultado pueda ser la felicidad más pletórica y la emoción más grande.
Dentro de unos años, orgulloso y sonriente, diré que elegí vivir la JMJ Madrid 2011 enfundado en un polo verde que acumulaba sudor e indicaba a los millones de personas que me rodeaban que estaba allí para servirles.
Dicen que el mejor balance de la JMJ no es el económico, sino la inmesa cantidad de vocaciones y de conversiones. Éstas no son sólo de no creyentes o de gentes de otras religiones. Las conversiones más frecuentes y los milagros de hoy en día son esos pequeños vuelcos que da cada corazón. En mi caso, no fue pequeño.
Me he dado cuenta y, gracias a Dios, tantos como yo, que los términos entrega, amor y felicidad pueden tener el mismo significado que sufrimiento. Todo depende del punto de vista del que lo mires. Pero sin masoquismos de ningún tipo.
Yo sufrí, lo pasé mal. Estuve horas bajo el ardiente sol, comiendo polvo, con el estomago en revolución armada, agotado y físicamente sólo. Pero era felíz y soy felíz. Las lágrimas nunca fueron de dolor ni de amargura: las lágrimas son de emoción, de alegría. De dárse uno cuenta de que todo lo mal que lo puede estar pasando se transforma en toneladas y toneladas de felicidad y alegría. Y de saber que estás formando parte de algo muy grande, de algo que crea y creará un bien increible.
Es muy dificil hacer una crónica de algo tan grande e importante. Y más de una crónica sentimental y emocional, como pretende ser ésta, ya tendré tiempo para las anécdotas. Porque hicímos botar al alcalde de Madrid, a los Obispos del Mundo, a la masa en Cibeles. Pero lo más importante es que todos esos cuerpos botaban junto a sus corazones.
Corazones y sonrisas. Sonrisa más importante, la de un hombre. Un anciano que, como un niño, como un joven más,sonreia felíz. Esa sonrisa, representaba la inmesa alegría de nuestros corazones. Una sorisa y una mirada de felicidad inmensa de aquél que lleva en sus oraciones y en su amor a la humanidad entera. Y esa sonrisa y esa mirada llena de amor es una terapia de choque para cualquiera.
La mirada de Benedicto XVI, se cruzó con la mía, como con la de tantos. Y ahí pude ver el amor y la felicidad un hombre orgulloso de sus hijos, orgulloso de que todos los jóvenes que amamos a Cristo, nos juntásemos, físicamente o con el corazón. Pero la noche de Cuantro Vientos, supe que toda esa agua que cayó era Dios que lloraba de alegría. Eran las fuerzas de la naturaleza que también quería formar parte de la fiesta más importante, la fiesta de la fé y del amor.
Más de dos millones de corazones, juntos, en un sólo latido. Superando las tormentas de fuera y de dentro de cada uno, etregándose al mismo sentimiento de dicha, el amor. Es una de las sensaciones más profundas y grandes que un hombre o una mujer pueden sentir en su corazón a lo largo de la historia.
Gritar vivas, sin voz y con las cuerdas rotas, a un hombre tan mayor que resistía por todos, sintiendo en su corazón toda nuestra fuerza, fue una de las cosas que con más orgullo pude hacer en mi vida. Y allí, a su lado, al lado de tantos amigos y hermanos, supe lo que era felicidad y lo importante que Dios, escondido detrás de tantas dichas pequeñas y grandes, es en mi vida.

8 de agosto de 2011

Bandos y banderes


Asturies, vuelve a traer polémica una vegada más, si non ye pol Ave, ye por Hevia y, agora, la nuesa bandera ye  motivu de griesca. Taba viendo’l vidiu onde’l seleccionar sub-19 garra-y al probe Muñiz la so bandera de la Cruz de la Victoria, con una cara de ira y cabréu que asustaba a un xeneral.

   ¿Asturies cabrea? ¿Asturies crea l’efeuto que esti paisanu cree? ¿Esti paisanu daríase cuenta de la repercusión de la so fechoría? Pol momento nun creo que sea admitíu de bon gradu n’esta tierra. Ye meyor celebrar con una bandera Bertín que con una  Pelayín. ¿A onde tamos llegando?


   La norma, también ye verdá, llera clara, nun tan admitíes banderes autonómiques pol riesgu a la polémica que el señor seleccionador creó aún no habiéndola. Asturies nun causa polémica, Asturies ye to lo contrariu. ¿Dende cuando David Villa o Fernando Alonso o Samu Sánchez o Santi Cazorla o los xulgaores del Sporting o l’Uviéu, al sacar una bandera d’Asturties tan protestando pola so independencia o daqué paecíu?
Los asturianos tenemos Asturies muy dientro, tan dientro que ye lo primero en lo que piensen toos estos deportistas pa ofrecelo y dedicalo, por eso les banderes. Porque sienten Asturies casi al mesmu nivel que España. Pero, menos d’algún casu concretu, nengunu piensa defender otros colores que nun sean el collorau ya l’amariellu.

   Y lo que más sorpréndeme ye que la bandera que más sal en toles disciplines deportives, en to los estadios y canches, en toos los circuitos o en toes les piscines, sea agora y non enantes, motivu de desencuentru. Seique sea la mio boina, pero casi casi la Bandera d’Asturies ye símbolu de deportividá.

   Esto traime a la tiesta un recuerdu perguapu. Fai d’ellos años nel Gran Premiu de Xapón de Formula 1, una cámara enfocó a una mozina nipona que diva vestía de geisha. Pero nun llera un traxe cualquiera. Llera azul ya amariellu y plagadín de Crucecines de la Victoria. Y ellí taba, feliz, taba viendo correr al so ídolu y habíase fechu un traxe cola bandera que ella tanto veía pola televisión y que’l bicampeón del mundo lluce con orgullo, seique ella nun sepiera nunca que significa nin viniera enxamás Astuies.

   La bandera d’Asturies pue sinificar munches coses, pero nenguna d’elles negativa. La bandera la Cruz la Victoria ye simbolu de ídem, y güei más que nunca, ye símbolo de superación, d’unidá, de xuelgu llimpiu, de fraternidá y de magnanimidá. Pero, enxamás, pue dar llugar a una polémica como esta.

   Yo nun voy pedir la dimisión de Meléndez, nin creo que seya un facha, Pero espero que otres Federaciones nun aprendan na de la de fútbol y non cambien a la probe geisha el traxe asturianu por uno de flamenca ya la sonrisa por llágrimes.

7 de mayo de 2011

Y treinta años dempués seguimos en llucha por lo llóxicu.

Ayeri fue el Día de les Lletres Asturianes, de les mios lletres, de les nueses lletres. Seique el mio precariu asturianu seya culpa de que los colexios au fui escolín nun quisieren afrecémelo, seique seya culpa de Rioprede por non facer obligatoria la ufierta de la mio llingua, también nos concertaos. O seique seya culpa de toos por non dase cuenta de lo que ye el falar d’un pueblu, de lo que ye la realidá d’Asturies. Por esu güey el mio asturianu ye una amestadura (ya nunca meyor dicho) de lo que falase na cai, de lo que falase na mio casa, del pocu pixuatu que se, de los cantares ya de les traducciones non muy fiables d’internet.
                Hubiérame prestao permunchu haber tao ayeri na manifestación ya nel actu nel tan queriu ya conociu teatru Campoamor. Asturies llucha polos sos drechos, pol reconocimientu la so realidá. Porque el problema mas grandi d’esti país d’Asturies ye que los que manden nun conocen o nun quieren conocer la realidá ya los intereses del pueblu. Dándonos igual les orientaciones polítiques la realidá falante d’Asturies ye, además del castellán, la llingua materna de los asturianos.
                Como diz el single d’esti añu de Musicos pola Oficialidá, somos más de dos pa dar la cara. Una cara que, los que manden ya seya col poder políticu o col económicu, nun faen más que partinos. Pero equí tamos otra vegada en sin mieu que nos la partan otra vegada pa lluchar por una realidá. Aunque güei siga diciéndose perí que l’asturianu ye una llingua de xateros (con tol respetu pa los trabayaores del campu), de pimplaos nel chigre o d’ignorantes, yo quiero glayar que los ignorantes ya munches vegaes los pimplaos son los que nun conocen lo que ye l’asturianu, la riqueza, l’estudiu, el trabayu que se fae en tornu…
                Quien niegue les tradiciones asturianes, la cultura, la música ya, por supuestu, l’asturianu como la so llingua que dexe de sentise asturianu y que garre el Negrón y marche. Nun lo queremos. Yo nun soy independentista, Asturies ye España, pero nun voy llamer l’aposentu  a naide, ya menos entovia a dellos cazurrones castiellanos. Y dígolo en sin racismos, que tengo munchos amigos de Burgos, de Pucela…
                Amás, si n’Asturies tenemos to los medios posibles pa usar la nuesa llingua como tien que facese. Por exemplu, na Radiu ya na Televisión del Principáu ye absurdo que sólo pueda vese n’asturianu los programes sobre cultura. ¿Qué pasa que l’asturianu nun ta a la altura de ilustrar les noticies o los deportes? Llamóme profundamente l’atención que profesionales d’esti mediu que tienen que trabayar na llingua de Castiella son asturparlantes. Exemplos d’esto son Miguel Fernandi, que narra los partios del Uviéu, ye'l cantante de Skama la Rede. O Cristóbal Ruitiña, presentador de TPA Noticias y radactor de Les Noticies.
                Otra cosa que llámame l’atención (a mi llámame tou la atención, paezco filósofu) ye que la defensa l’asturianu ta orientá única ya exclusivamente a la política d’esquerdes. O diciendolu d’otra manera, si tas pola oficialidá o yes nacionaliegu o comunista. La llingua nun tien que ser un tema políticu y asina cualquier partíu que conozca cual ye la realidá d’Asturies puxaria por usu normal ya dignu d’ella a l’altura del restu.
                Porque esa ye otra cosa. Si les batalles de que l’asturianu ye una llingua y non un dialectu, del reconocimiento de la so lliteratura, de la normalización… tas ganes, ¿por qué nun dar el siguente pasu llóxicu?
Fino esti comentariu col mio homenaxe domesticu ya particular o toa la xenti que sal de casa pa dar la cara ya lluchar. Pa dexar de ser masa, nun dexase llevar pola corriente que mueven los de Madrid o los de cai Fruela d’Uviéu. En refinitiva que se sienta a los asturianos y que se yos faiga casu.
Gracies por lleeme hasta equí.

7 de enero de 2011

POLÍTICA, POLITICAE.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a este asunto. Y creo que es el momento de hacer una reflexión profunda de un concepto, de una profesión, de un sector del que dependemos todos.
No tengo, ni mucho menos, criterio suficiente para hacer una gran valoración con conocimiento y experiencia suficiente. Pero me voy “a tirar a la piscina”. Tampoco voy a subirme a un trampolín muy alto, no quiero meterme con nadie ni con nada, ni siquiera voy a centrarme en el sistema ni la situación real que pueda tener en el mundo ahora mismo. Ni mucho menos diré nombres ni siglas. Pero quiero que se me entienda, así que no me iré mucho por las nubes, reservaré mi vena filosófica. Todos tenemos una… o deberíamos.
Según el DRAE, política, entre otros usos, significa:
7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
8. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
                La política es un arte. Un arte, un oficio, una forma de vida de quienes la viven. Y la viven quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Llegados a este punto y viendo la realidad como es, mi actitud sería desentenderme, pasar de todo, no merece la pena.
                Y es verdad, no merece la pena, pero el problema viene con la última acepción, la nº 9. El hombre es un ser social por natura y por eso crea un instrumento para organizar la sociedad. La sociedad es una de las cosas más importantes que existen en este mundo. Es la versión humana de la manada, de la bandada o del banco para los animales. Es, por lo tanto, mucho más importante que la política. Aunque, por desgracia, deben de ir juntas.
                Alguien tiene que organizar, dirigir, mandar. Sino optaríamos por la anarquía, que sería otra reflexión interesantísima. Y, ese alguien debe de tener unas ideas determinadas. Hasta el tecnócrata objetivo las tiene, ser tecnócrata objetivo. Esto me lleva a un relativismo de la objetividad, al que no me voy a meter, porque tengo muy claro el final.
                Pero la realidad de este mundo es que cada uno tiene sus ideas y su manera de pensar. Realidad fabulosa, por otra parte. Pero la sociedad tiende a agrupar las ideas. Y las tiende agrupar según el nivel de protección con los postulados anteriores a la concepción de esa idea. Es decir: izquierdas y derechas. Más tarde nacería el concepto de centro, para aquellos que pillan un poco de aquí y otro de allí.
                Ortega y Gasset, al que cada vez descubro más, dijo un día de 1937, “Ser de la  izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Con lo que yo, por cierto, estoy totalmente de acuerdo. Cerrarse a lo que ya esta impuesto sin abrir la mente, es absurdo completamente. Tan absurdo con cerrar la mente a lo ya aceptado y sólo aceptar lo revolucionario, por absurdo que parezca. Me corrijo, por que el conservadurismo para la razón y la naturaleza también es revolucionario.
                Si  lo vemos objetiva, limpia y teóricamente, la política puede ser una de las profesiones más bonitas. Representar tus ideas, o, aunque sea, un conjunto de ideas similares que se concentren y así representar a las personas que las compartan. Pero esto es tan poco frecuente en la vida real que no merece la pena seguir dándole vueltas y creer que vivimos en un mundo ideal.
Los políticos son personas, personas que tienen un trabajo para vivir. Lo que pasa es que en este caso sus jefes supremos somos nosotros. A no ser que volvamos al caciquismo y al pucherazo. Y esta gente debe de buscarse la vida para sustentar a su familia. Representa ideas, pero saben que el plato en la mesa de su hijo depende del puesto que desempeñen. Y uso el ejemplo de un político padre de familia o una política madre de familia, soy demasiado bueno… En los tiempos que corren, debidos, en parte a algunos de ellos, no se van a andar con tontadas. Y aquí viene mi pregunta: ¿que es más importante: ser fiel a unos principios y mirar  por lo mejor para tus representados o llegar a fin de mes?
Personalmente yo no opto ciegamente por nadie. Ninguna de las organizaciones políticas describe totalmente y exactamente mis ideas. Y creo que el problema lo tendría si fuera al revés. Este año por fin voto y haré como la inmensa mayoría del los habitantes de un país donde se pueda votar. Optaré por lo que a mi me parezca lo más optimo, el mal menor. Así va este mundo, dirigido por el mal menor….




6 de diciembre de 2010

Y se sigue armando el Belén.

Año tras año, solsticio tras solsticio, todo se repite.  Quitando la nieve que este año se adelantó, todo va según los mecanismos que la sociedad tiene establecidos: empieza diciembre y las luces de las calles ya se encienden, los niños esperan ansiosos su regalos, en los cines la mayoría de los estrenos son infantiles, la gente se apresura a comprar lotería y se adornan las casas, los establecimientos y...  los colegios. Y, con ello, todos los años el mismo cuento: ¿hay que prohibir los belenes en los colegios?
                Para empezar una reflexión sobre este tema hay que fijarse en los elementos de la cuestión: prohibir. Es llamativo (palabra que me encanta escribir, dado que las contradicciones de este mundo son innumerables) que la gente que aboga por la libertad, la operación que más les gusta es prohibir. Porque, el motivo por el cual se considera negativo la colocación de nacimientos en las escuelas es que, para estas personas, esto ataca a la libertad religiosa. Y yo me pregunto: ¿prohibir una expresión pública de una tradición religiosa no es atacar a la libertad religiosa? Por lo que se ve, no.
                Y es que, a todos estos demagogos lo que les encanta es utilizar a la gente como vehículo de expresión de sus ideas. Ellos defienden esa prohibición, porque la consideran un ataque a los cultos de las personas que no profesan la fe católica. Pero, a ver, ¿preguntaron acaso esos señores a las personas que profesan el islamismo, judaísmo, budismo, etc., etc.; si el hecho de que se coloque un belén en una escuela ataca a su fe? Pues mi opinión es que no. Es más, estas personas se unirán a esa tradición, viéndola sólo como la colocación de unas figuritas (un juego), pero que les integra en una sociedad. Y si no lo quieren, pues no participarán. Ahora, en el momento en el que quieran manifestar públicamente su culto y su tradición, el colegio no sólo tiene que permitirlo, sino apoyarlo y protegerlo como hacen con, en este caso el belén. Porque hay que dejar una cosa clara: en la Constitución Española de 1978 (con la que no estoy de acuerdo en muchos aspectos, exceptuando entre otros este), se cita la aconfesionalidad del estado; aconfensionalidad que no es lo mismo que ateísmo o laicismo. Término éste último que requiere otra especial reflexión.
                Pero a mí esta historia no me cabrea, viene a ser lo mismo de siempre. Lo que me cabrea es que con la excusa de desligar la Navidad del catolicismo (que sería algo así como quitarle a la sidra, la manzana), sustituyamos lo nuestro por lo ajeno y perdamos nuestra cultura por hacer más rico al estadounidense.
                Es llamativo (y no me cansaré de decirlo) que el mismo espíritu que intenta eliminar la berza del pote asturiano sea la que imponga a un estandartizado san Nicolás (embotellado y vestido de rojo por una marca de jarabe convertida en emblema nacional de Moneyland). Es increíble adonde llega la hipocresía de la sociedad humanoide, el hombre utiliza y aprovecha una cultura negando y aborreciendo su base. Es como si (retomando el símil asturiano) promoviéramos el amagüestu, prohibiendo comer castañas durante su desarrollo y anunciando que su origen es zimbabuense.
                Y para todo aquel que intente arremeter contra esto exponiendo el verdadero origen de la celebración invernal del solsticio de invierno de los celtas o de los eslavos, yo le invito a celebrar de esa manera la llegada del invierno. Es más, le pediría que me invitase para formar parte de la misma y, si de verdad tiene una base solida e historiada,  me encargaría de promoverlo y de exigir su conservación por las instituciones políticas. Y no es en coña, os lo prometo.

31 de octubre de 2010

Entre roncones y corbatas, crónica de los Premios Príncipe 2010

             O MEMORIA DE UNO DE LOS MIL HIJOS DE SAN FELIPE (de Borbón) 
               Los  que me conozcáis, sabéis que el tema corbata no es, ni mucho menos, novedad para mí. Vivo, durante seis meses al año, ahogado y rodeado por, en torno, a 500 de las mismas. Pero lo de ese día es especial, porque cobra, casi, mayor valor social el atuendo que vistas que el porqué de que estés allí. Si ya el físico te acompaña, ni te cuento. Y si eres la esposa del hijo del jefe de Estado, pues te inventamos la belleza.
                A las diez y cuarto de la mañana, ya estaba vestido con el uniforme de invierno (dígase del traje asturiano) de la decana banda de gaitas Avante Cuideiru, detrás de una de esas plataformas para cámaras de televisión, sita en la esquina de Gil de Jaz con General Yagüe. O lo que es lo mismo, en frente del que parece el único hotel de Oviedo, el de la Reconquista.
                Para muchos, será llamativo saber que el lugar donde se reúnen las personalidades más importantes del mundo cuando les da por venir a Oviedo y que Woody Allen hizo escenario de Vicky Cristina Barcelona, fue hospicio, cuartel y hasta cárcel de mujeres. Pero parece extraño que frente a esa ovetense prisión femenina se congreguen durante tres días, a tres turnos, decenas de ciudadanos que, como buitres, acechan a su presa que no es más que el saludo de un periodista conocido, o si hay suerte, la mano del Presidente de Cantabria.
                Son ya y media y, salvo la salida y vuelta a entrar, como un torpedo, del Padre Ángel, no hay más movimiento. Como suele ser habitual respondo, con pocos datos y mucha imaginación, a un señor que me pregunta lo de siempre, -¿cuándo empieza?, ¿dónde tocáis?, ¿van a salir los Príncipes?... -Por dentro me río, -¿los Príncipes, antes de las once de la mañana?...- En fin…
                Por fin aparece la horda pixueta, por la esquina de Toreno. Y Sergio, el bombo y yo, delante del resto  hacemos acto de presencia en las escaleras del hotel. -Sergio, mira el Padre Ángel. Ye la tercera vez que lu veo salir en lo que vos llevo esperando.- Llegan los demás y comienza el ritual de enfaxáu. Lo que, como es normal, actúa de imán para tres o cuatro televisiones, dos o tres fotógrafos y la atención de los observadores ovetenses que madrugan para ver el paisaje y el paisanaje. Somos la exclusiva de Telemadrid, Sergio y Gatito, entrevistas estrella.
                Sobre las once, aparecen los que de la Losa venían de ensayar. Nuestros directores y nuestro nobel estrella de la gaita, tocan bajo la batuta de Xuacu Amieva, la Alborada de los Premios, cuya partitura recuerdo ahora que esta un bolsillo de mi chaleco. Esos primeros sones actúan de despertador para los de dentro y para nosotros que en sesenta segundos estamos colocados y tocando, como habitual novedad y de veterano estreno, la Danza Queimada. A veces pienso que Bastarrica pensó en nosotros cuando tituló la canción.
                Y, así, como el año pasado, era otro de los más de mil hijos de San Felipe. Porque, uno de los mayores atractivos del evento es la participación de más de mil gaitas, tambores, bombos, acordeones, panderos y gente, que aunque efectivamente bailasen, sólo estaba allí para lucir traje. Pero eso será por la tarde, por la mañana el protagonismo lo llevamos nosotros, Naranco (que no me preguntes por donde andaba) y la bigeneracional Reina del Truébano, que tocaban justo cuando no llegaba nadie, lo que nosotros aprovechamos para respirar un poco.
                La mañana transcurría y las entradas y salidas (éstas últimas a causa de un reportero del Sálvame) eran continuas: una muy popular Rosa María Calaf, el promulgador científico Eduard Punset que se iba volver loco o se iba a pelear con no sequien,  ese hombrecillo del deporte de la Primera llamado Sergio Sauca (en vez de la habitual María Escario), Pepa Bueno firmando autógrafos acompañada de director de informativos de RTVE, la extraña pareja: Lluís Xabel Álvarez con la ministrina de Cultura Mercedes Álvarez, que luego imaginé que sería Amelia Valcárcel y así se rompió la humorística situación.
Suena Panderetera y aparece una furgoneta de pasajeros azul marino, salen tres personas; por otro lado se ve entrar al hotel una silla de ruedas. Del automóvil asoma una figura de gran volumen, su movimiento es pausado, cansado, incapaz. Los tres individuos lo intentan sujetar y conseguir que suba los cuatro escalones que lo llevan a la entrada. Manuel Fraga es un fantasma, casi una momia de sociomundo español.
Aplausos, ¿Qué pasa?, ¿Quién llega?... ¿Para qué preguntárselo? Don Miguel Ángel Revilla, el gran envidiado de ZP. Revilla es un político con carisma y resto son tontadas, claro lo malo (¿malo?) es que es regionalista y además del norte. El hombre que más da la mano a la gente, le debe de quedar guapa… Luego contaré su especial idilio con el jefe avantista.
Luces azules en Toreno cuando son las dos de la tarde aproximadamente, la Reina. Sergín el director de la armonía gaitera de Pixuetolandia cumple lo que me prometía la tarde anterior y lo que hace año tras año. –Chicos, gaitas arriba. Queimada- Por eso tanta gente por el mundo cree que sólo existe una canción para banda de gaitas asturianas.
Pero la aparición de mayor expectación y que mayor sensación causó no fue un político, ni un aristócrata, ni un premiado, ni un invitado, ni (todavía) un periodista. La persona que más furor creó, como todos sabéis, y que se llevó la contraportada de los medios (que otros años lo hacíamos los músicos) fue Sara Carbonero. Pero que casualidad que cuando, la novia de Iker Casillas apareció por la puerta, nosotros estábamos tocando.
Por fin a las dos y media cobramos nuestro cuantioso sueldo: pote de berzas, lacón asado (que alguno descubrió como beicon de to la vida ¿¿??) y la esencia del arroz con leche que cuando me lo sirvieron estuve por decir –aquí van otros dos ¿eh?-. Tras la comida, que algunos sustituyeron por basurina del Burriquín (-¡Déjaime acabar el pote!-), cabe destacar la sospechosa aparición de un cartel de aseos es la espalda del jefe de armas de Avante (-Xuacu Amieva: Deja el coso ese de aseos ahí-; -Murray: ¿El qué?-), habrá que llamar a Grisson o a alguno de estos para descubrir causante del extraño suceso.
Tiempo muerto, hasta que fuésemos a General Yagüe a formar, que sería algo así como a las cuatro y media.
Somos los primeros en llegar pero al poco van llegando el resto. Por cierto, pasaron por allí con mucha prisa unos muy elegantes Manfredo Álvarez y Bea Otero de Tiempo Añadido de RPA. Todos preparados, diez minutos esperando a los de siempre. La banda de Ramón García tiene que aparecer desfilando y no sé por que. Por fin a falta de una hora para la ceremonia desfilamos. De verdad, aunque no lo parezca tenemos más canciones que Queimada.
Pero para Queimada la nos esperaba delante del Campoamor. Como somos la banda más importante que no da las campanadas, nos colocaron en la honorífica posición que el espectador puede observar detrás de los coches de los que se bajan los premiados.
Que bien se ponía la cosa, pese al cansancio íbamos a ver de cerca entre otros, a los héroes del fútbol español o (otros que no soy yo) a los Príncipes. ¿Bien? Lo que no nos esperábamos era la cansina queja de los ciudadanos que teníamos detrás. De los famosos llevo aquí desde las tres esperando o tol día esperando pa que os pongáis delante pasando por este guaje no para parez que tien lombrices en el culo a lo que si que nunca nos esperábamos, los insultos: putos gaiteros, les voy a meter la gaita por…, carapijos, gilipollas, gentuza…. Legó al punto que nos gritaran todos a una ¡FUERA! ¡FUERA!, antes de la llegada del presidente del Principado (al que los que lo veían por televisión creían destinatario).
Así que como comprenderéis la siguiente sucesión de invitados y premiados no nos fue tan grata como creíamos y, por lo tanto, su crónica no será como debería.
Si alguno, estuvo alguna vez en el entorno del teatro Campoamor en los minutos previos al acto central de los Premios, sabrá que no todo el mundo llega en coche, los invitados prefieren el ALSA (cosa llamativa) o la interesante cola de la alfombra azul. Y es que la mayoría de los invitados entra al teatro como cualquier hijo de vecino a una discoteca cuando es invitado a una fiesta privada. Forman una inmensa cola desde el hotel Reconquista hasta la entrada del Campoamor con la invitación en la mano, la diferencia es que en esta cola no te encuentras a tus colegas de clase o del pueblo, ni tu primo el de Xixón, sino que son periodistas, pintores, aristócratas, escritores…
Entre otros por allí aparecieron: quien sabe si el próximo presidente del Principado Javier Fernández;  don Luis del Olmo; el sabio de Hortaleza Luis Aragonés; Juan Ramón Lucas con su mujer, el mismo frac del año pasado pero sin el tío Milín; la ministra de Ciencia (creo que sigue siendo) Cristina Garmendia, la de Cultura y Censura Ángeles Glez-Sinde y la nueva ministra de Sanidad, estrenando cargo, Leire Pajín (no haré mención como otros tantos ni a su nombramiento ni a sus morritos). Apareció pletórico el presidente cántabro que se fundió en un largo abrazo con Sergio, presidente de Avante Cuideiru. A la salida volvió, escuchó nuestros ¡Revilla, auténticu! , ¡Gallu!, ¡Ya podíamos tener políticos aquí como usted! y firmó autógrafos de admiradoras (que lo fueron sólo ese día).
Desmejorado, como Fraga que apareció en su furgo, se vio también a Antonio Masip. Al que fuera alcalde de Oviedo, con sombrero y apoyado en una muleta, le eran costosos sus pasos. Más políticos y ex políticos (o como si lo fueran): Ovidio Sánchez, Fernando Lastra y Paloma Saiz, Sergio Marqués, Juan Álvarez…
Los primeros coches en llegar traían también los primeros vítores. Antonio Trevín con el candidato y actual cuasi-ministro de Deporte Jaime Lissavetzky y en el otro coche, el presidente de la RFEF, Ángel María Villar y ¡¡Florentino!! Pérez.
Le siguieron el de los investigadores contra el dolor, el del escritor libanés Amin Maalouf, la jefa de Manos Unidas con una cooperante africana, los arqueólogos de los Guerreros del Siam, el energico y entusiasta de la alegría asturiana Richard Serra, etc.…
Por supuesto los más esperados eran los de la selección de la Selección Española de Fútbol, que eran esperados por cientos de personas preparadas para glayar y con las, no permitidas, cámaras en ristre (-Sergio, tienes la cámara colgando del cuello. -Ah no, esto ye de adorno-).San Íker, Ramos, el pequeño Navas, Capdevilla (siento no ponerle cara),  el león Llorente (por cierto es verdad, es un enano de jardín…), Javi Martínez, Marchena, el gran Xuanín Mata (la representación asturiana), el cerebro español Xavi y, cosa que me llamó tremendamente la atención, un muy serio Pepe Reina quien representó a sus compañeros hasta ese momento pues fue el primero en llegar el día anterior.
Poco más se puede añadir desde mi punto de vista, lo tenéis todo en los periódicos digitales y en Youtube. Yo ya me enrollé bastante pero me queda un tema por remarcar.
Cuando volvíamos a donde estábamos para la clausura, me quedé mirando la gran pantalla de la plaza de la Escandalera, le entregaban el premio a la Selección, esa que tanto nos hizo disfrutar hace ya dos años con ese heroico transcurrir del Europeo y la que nos hizo tocar la gloria del deporte este verano en Sudáfrica.
Nunca dudé de que Vicente del Bosque fuera un gran tipo, pero ese día me convencí de que era algo más, es un paisano. Los asturianos, tenemos varias acepciones para este término: adulto de género masculino, habitante de tu misma tierra y señor, noble, respetable, honorable, grande… y todos los adjetivos que se puedan dar a, en este caso, un profesional que sabe reconocer la obra de sus compañeros, que agradece las bases de su trabajo y que reconoce el trabajo compartido y la gran figura de su predecesor. Pero el político (por no llamarlo de otra manera, político ya es bastante) de Ángel María Villar, que nada pinta en la foto, que como todo político sólo piensa en la imagen y en los pinchinos de después; carece de toda valoración moral puesto que al él nadie lo llama y no es premiado por nadie.
Pues como en todo, hubo momentos para recordar y para olvidar, imágenes para archivar y para borrar, artículos para leer y para (como éste) aburrir; luces y sombras. Sombras más que nada porque ya anochece en este frío día de la estación de gris y marrón.