19 de septiembre de 2011

JMJ 1. Los primeros días de la expedición asturiana.





Era la tarde del miércoles 17 de agosto. Me tocaba hacer el primer balance de situación. Volvía de un multitudinario encuentro con el Obispo Prelado del Opus Dei en la Plaza de Toros de Vistalegre. Justo al inicio de este acto, La Nueva España me llamaba para hacerme la primera entrevista seria de mi vida. Yo, que quiero ser entrevistador, entrevistado.
En ese momento yo no podía responder, pues no había reflexionado aún sobre lo poco, pero tan intenso, que había vivido ese día. Y porque estaban pidiendo que apagaramos los teléfonos móviles. Así que le pedí a Raquel, que así se llamaba la periodista, un par de horas.
El bullicio de un metro atestado de gente, no ayudaba a concentrarme para que mis palabras fueran claras y concisas. Pero creaba un ambiente de aventura casi titánico que me motivaba. Un metro que sería nuestro aliado para recorrer Madrid desde las 8 de la mañana y en el que conseguí guiar a nuestro grupo, sin perdernos, durante toda la semana.
Conté las cosas como las viví, a gritos y sudando. Podría ser un resumen, pero, altamente superficial. Habíamos llegado la tarde anterior con las mochilas llenas de ilusión y fuerzas. Éstas las iríamos perdiendo poco a poco, pero aquella no dejaba de intensificarse.
Madrid recibía al más de millón y medio de jóvenes, que atestaban sus calles, con los brazos abiertos. Durante esa tarde ya pudimos hacer las primeras tomas de contacto del ambiente, oíamos hablar más de cinco idiomas distintos y el castellano en otros tantos acentos y no habíamos salido del barrio.
No asistimos a la misa del Arzobispo de Madrid, hubiera sido demasiado. Al día siguiente estábamos en pie a las ocho con el polo pistacho de Voluntario y la mochila roja preparados para salir si nos necesitaban, nos tocaba retén. Hicimos algo de turismo. En la Almudena nos topamos con la realidad de aquella JMJ.
Durante la hora que duró el trayecto en metro y el paseo que dimos hasta allí pudimos ver miles y miles de personas, banderas de los más recónditos lugares e.... italianos, sobretodo, italianos.
Ésa es otra historia, sus sombreros azules, sus banderas y su Italiano, batti le mani darían para más de un artículo. Hay voces que dicen que hubo más italianos que españoles. No los conté.
Canciones, gritos, júbilo y alegría. Madrid era una fiesta. Comimos delante del Viena-Capellanes de la calle del Arenal, entre Ópera y Sol, con otras 500 personas. Visitamos una atestada Plaza Mayor y una, por el momento, pacífica Puerta del Sol.
Visitamos la exposición del Thyssen y cogimos el metro hasta Vistalegre donde llegaban miles de jóvenes de la Obra, o que, como yo, no lo somos pero participamos y formamos parte de esa gran familia.
Otro ejemplo es mi gran amigo Ángel. Un tipo muy peculiar. Es vecino de la localidad praviana de Agones y jefe de mantenimiento del que hasta junio fue mi colegio, Los Robles. Y allí estaba lleno de energía e ilusión, aunque ya hubiera dejado atrás los 20 hace tiempo. Es un joven de corazón y de espíritu. Había llegado, practicamente sólo y estaba viviendo una experiencia única.
Nuestra expedición llegó a Vistalegre, en torno a las seis de la tarde. Hablo de expedición, porque no iba sólo. Nuestro grupo fue, autodenominado, de diversas formas: Los Hombres de Willy, La Patrulla del Cachopo, Los Marines Asturianos... Y, es que según nuestros datos, éramos los únicos voluntarios varones que habían salido de Asturies para formar parte de los más de 30.000 hombres y mujeres de verde.
Éramos diez. Cinco ovetenses, cuatro de Xixón y uno de La Peña`l Gatu. La mayoría universitarios o casi. Hicimos una buena piña. Todavía tenemos una cachopada pendiente. Cada uno tenía una función. Cherra era el showman, el encargado de animar el cotarro cuando El Pulpo se ponía serio.
Eso de que El Pulpo de Cadena 100 se pusiera serio defraudó a Gonzo,nuestro capitán, apasionado del cachopo, entre otras cosas y reconocido fan de Xuanín Amieva. Un personaje que poco a poco se haría protagonista de nuestras aventuras en la gran ciudad.
También acabó siendo el mote de Fran. Quien no dejó de cantar su sintonía ni un momento. Fue quien hizo la foto que acompañó al articulo que glosaba mi llegada a la villa y se centraba en la página de sociedad del miércoles 18 en el periódico local.
Pero esa no sería la única foto de la que formaría parte, como ya os comentaré más adelante. Hasta tres fotos me publicaron en La Nueva España esa semana. Jaime salió, con Cherra y con conmigo en las otras dos. Según el Facebook Jaime es mi nieto. El caso es que pasamos juntos medio agosto de ese año y otro tanto de septiembre..
Al que no conocía hasta el día de nuestra partida fue a Pellico. Del que ya había oído hablar pero al que no descubrí musicalmente hasta días más tarde. Entonces fue cuando enuncié esa frase tan tergiversada, que, por supuesto, no voy a repetir..
El caso es que tiene cara de cantautor. Para nuestro jefe Willy se parecía al mismísimo Bob Dylan. Aunque bien es verdad que el rostro del último Premio Príncipe de Asturias de las Artes es difícil de incluir en un cumplido.
A Pelli no fue el único al que le puso un calificativo. Serpentín será recordado como uno de los grandes motes de la JMJ Madrid 2011 que recayó sobre Hespy. Con quien, como gran admirador de Ortega y Gasset, mantuvo una profunda discusión sobre la masa y una abuela.
Para motes, los de Alberto, quien, en capítulos posteriores contará su experiencia única en la Almudena. Este hombre guarda consigo multitud de complementos, artículos y útiles, a veces inservibles quizás, pero que para él pueden ser de gran utilidad en cualquier momento.
Repleto de aplicaciones cual IPhone, el centímetro cuadrado de papel de lija es el más famoso de los elementos que Alberto guarda en su faltriquera estampada con una huella, de ahí el primero de sus motes Doraemon. Coronel Tapioca, Mary Poppins o Pocoyó son algunos de los nombres que completan la extensa lista.
    Alguien que carece de mote y que tiene una habilidad para no formar parte de la mayoria de las anécdotas que aquí narraré es Santi. Quien cierra la lista de los hombres de Willy. Esa misma habilidad que demuestra en no participar en las escenas memorables, la tiene para salir en todas las fotos que nos hicimos, allá con donde fuera y con quien fuera.
    Y, es que nos hicimos fotos, fotos y más fotos. No sé en cuántos muros de Facebook saldré ni en cuantas lenguas estarán escritos. Pero el día que se nos ocurrió bajar la gaita por Madrid, ví más flases que en toda mi vida.
    Aquel primer día anocheció con nosotros en el Metro. Willy y yo no pudimos asistir a una representación de un amigo, no le habíamos cogido el truco al suburbano. Así que me tuve que juntar con la marabunta futbolera. Ya que aquella noche se jugaba la Supercopa de España.
    El enésimo clásico de una temporada histórica. Al final perdió la deportividad, como suele suceder. Pero, éso es otro tema.
    Nuestros sacos y esterillas, que el sábado siguiente vivirían su propia aventura, nos esperaban silenciosos en el aula del Colegio El Prado. Como un deja-vu ese colegio me volvía a alojar en un veranos caluroso y madrileño, pero esta vez no sería como las anteriores.
    Dormimos. Teníamos que dormir, porque la del día siguiente sí que iba a ser gorda.

18 de septiembre de 2011

El gurupu

Cuando comemos al mediodía, por ejemplo, un cocido de garbanzos, plato archiconocido de la gastronomía madrileña, es normal darse el caso que nos sobre garbanzo incluso un poco de chorizo y algo de carne.
En muchas familias, entre otras la mía, es tradición el freírlo todo junto para la cena y degustar una sabrosa ropa vieja.
    Este plato hecho de sobras recalentadas no es una tradición que se limite sólo al cocido madrileño. El aprovechamiento de las sobras del plato principal de la comida para que sean cenadas es algo habitual en infinidad de culturas y pueblos.
    La ropa vieja guarda similitud con un plato que para mí fue todo un descubrimiento, el gurupu. Esto viene de las conversaciones que desde hace poco mantengo y mi amplio interés sobre un tema tan profundo como son los vaqueiros y su relevancia cultural. Temática que será muy recurrentes en futuros trabajos y tendrá su reflejo, también, en este blog.
    Y, es que, el gurupu es un plato de la tradición vaqueira. Para ello debo explicar que son los vaquieros.
Los vaqueiros d’alzada son, o fueron, un grupo etnográfico que se remonta a tiempos inmemoriales, su origen se apunta a la Edad Media y su desaparición a bien avanzado el siglo XX.  Practicaban la transumancia entre las zonas costeras asturianas de Cudillero y Valdés hasta Extremadura y La Mancha.
Enfrentado con la Iglesia y evitado por el pueblo, el vaqueiro constituyó una red única de transporte y comunicación entre el noroccidente asturiano y el sur de la meseta, desarrollando así, no solo una importantísima tradición de pastoreo, sino también una red cultural y étnica internuclear, casi sin precedentes en la península Ibérica.
Los vaqueiros, como los aldeanos asturianos, preparaban a menudo el pote de berzas. Plato típico cocinado a base de morcilla, chorizo, tocino, alguna faba y abundante berza. El pote sí que era el plato fuerte de la cultura asturiana durante los siglos XVIII y XIX, la fabada cobraría protagonismo más adelante ya que ésta lengumbre era cara y escasa, prácticamente limitada a las clases altas.
Su preparación consiste en lo siguiente. Para la cena se aprovechaban las sobras del pote del mediodía. Ya no había chorizo, es lo primero que desparece; con la morcilla otro tanto, quizás algo de faba y carne y, sobretodo berza.
Se unta una sartén con tocino y se deja calentar. a continuación, vertemos en la sarten todas las sobras del pote. A ellas se le va añadiendo harina de maíz torrada y se remueve hasta que nos quede una masa compacta.
La harina de maíz es de uso muy frecuente en la gastronomía asturiana, era y es un vegetal muy dado a la extensa plantación en el territorio asturiano desde su llegada de América.
Volvemos a la masa del gurupu a la que practicamos un agujero en el centro. Durante la preparación anterior también cocinamos un sofrito de chorizo y jamón que introducimos por ese agujero, esto dará un sabor intenso y un gusto jugoso al plato
    Una vez preparado, era comido en grupo en torno al él. De ahí el nombre, el término gurupu se trata de una desviación fónica del asturiano grupu.
    He aquí el momento en el que mi conversación con Daniel Martinez, quien me da a conocer ésta tradición gastronomica y que está al frente de Comarca Vaqueira, llega a un punto clave. Es inquietante cómo las culturas, aparentemente tan distantes, pueden llegar a encontrarse de un modo tan sorprendente.
Si a mí me hablan de un plato hecho con las sobras de un cocido, haciendo una masa y añadiendo a ella esas sobras, y, lo más significativo, que éste plato se comiera en grupo, todos en torno a la fuente y comiendo de la misma, yo no puedo dejar de pensar el el gofio canario y el escaldón.
Sorprendentemente, el ser humano nos vuelve a desmostrar que en la cultura y, muy especialmente en la gastronomía, tiende a los mismos modos y costumbres al rededor del mundo y a lo largo de la historia.
Yo haré como los vaqueiros. Cortaré un trozo de lo que me sobre del gurupu y me lo guardaré en el bolsillo para mañana en mi labor. Ya que ésta no será la última vez que me veáis escribir sobre los vaqueiros ni sobre esa sensación que me inquieta desde hace un tiempo. De como las personas pueden llegar siempre a los mismos puntos, a los mimos usos y formas, distanciados tantísimo en el espacio y el tiempo.
Y es que no hay nada nuevo bajo el sol, como dijo aquél.

23 de agosto de 2011

La juventud, en una sonrisa. La humanidad, en un corazón.

Es dificil comprender que la entrega, el sufrimiento, el aguantar horas y horas de calor brutal de hasta 40 grados, el dolor de ampollas de hasta 5 cm, la fatiga permanente, la paciencia, la falta de aseo, el dormir poco, mal, sobre mojado y con otros 2 millones de personas; sea una combinación cuyo resultado pueda ser la felicidad más pletórica y la emoción más grande.
Dentro de unos años, orgulloso y sonriente, diré que elegí vivir la JMJ Madrid 2011 enfundado en un polo verde que acumulaba sudor e indicaba a los millones de personas que me rodeaban que estaba allí para servirles.
Dicen que el mejor balance de la JMJ no es el económico, sino la inmesa cantidad de vocaciones y de conversiones. Éstas no son sólo de no creyentes o de gentes de otras religiones. Las conversiones más frecuentes y los milagros de hoy en día son esos pequeños vuelcos que da cada corazón. En mi caso, no fue pequeño.
Me he dado cuenta y, gracias a Dios, tantos como yo, que los términos entrega, amor y felicidad pueden tener el mismo significado que sufrimiento. Todo depende del punto de vista del que lo mires. Pero sin masoquismos de ningún tipo.
Yo sufrí, lo pasé mal. Estuve horas bajo el ardiente sol, comiendo polvo, con el estomago en revolución armada, agotado y físicamente sólo. Pero era felíz y soy felíz. Las lágrimas nunca fueron de dolor ni de amargura: las lágrimas son de emoción, de alegría. De dárse uno cuenta de que todo lo mal que lo puede estar pasando se transforma en toneladas y toneladas de felicidad y alegría. Y de saber que estás formando parte de algo muy grande, de algo que crea y creará un bien increible.
Es muy dificil hacer una crónica de algo tan grande e importante. Y más de una crónica sentimental y emocional, como pretende ser ésta, ya tendré tiempo para las anécdotas. Porque hicímos botar al alcalde de Madrid, a los Obispos del Mundo, a la masa en Cibeles. Pero lo más importante es que todos esos cuerpos botaban junto a sus corazones.
Corazones y sonrisas. Sonrisa más importante, la de un hombre. Un anciano que, como un niño, como un joven más,sonreia felíz. Esa sonrisa, representaba la inmesa alegría de nuestros corazones. Una sorisa y una mirada de felicidad inmensa de aquél que lleva en sus oraciones y en su amor a la humanidad entera. Y esa sonrisa y esa mirada llena de amor es una terapia de choque para cualquiera.
La mirada de Benedicto XVI, se cruzó con la mía, como con la de tantos. Y ahí pude ver el amor y la felicidad un hombre orgulloso de sus hijos, orgulloso de que todos los jóvenes que amamos a Cristo, nos juntásemos, físicamente o con el corazón. Pero la noche de Cuantro Vientos, supe que toda esa agua que cayó era Dios que lloraba de alegría. Eran las fuerzas de la naturaleza que también quería formar parte de la fiesta más importante, la fiesta de la fé y del amor.
Más de dos millones de corazones, juntos, en un sólo latido. Superando las tormentas de fuera y de dentro de cada uno, etregándose al mismo sentimiento de dicha, el amor. Es una de las sensaciones más profundas y grandes que un hombre o una mujer pueden sentir en su corazón a lo largo de la historia.
Gritar vivas, sin voz y con las cuerdas rotas, a un hombre tan mayor que resistía por todos, sintiendo en su corazón toda nuestra fuerza, fue una de las cosas que con más orgullo pude hacer en mi vida. Y allí, a su lado, al lado de tantos amigos y hermanos, supe lo que era felicidad y lo importante que Dios, escondido detrás de tantas dichas pequeñas y grandes, es en mi vida.

8 de agosto de 2011

Bandos y banderes


Asturies, vuelve a traer polémica una vegada más, si non ye pol Ave, ye por Hevia y, agora, la nuesa bandera ye  motivu de griesca. Taba viendo’l vidiu onde’l seleccionar sub-19 garra-y al probe Muñiz la so bandera de la Cruz de la Victoria, con una cara de ira y cabréu que asustaba a un xeneral.

   ¿Asturies cabrea? ¿Asturies crea l’efeuto que esti paisanu cree? ¿Esti paisanu daríase cuenta de la repercusión de la so fechoría? Pol momento nun creo que sea admitíu de bon gradu n’esta tierra. Ye meyor celebrar con una bandera Bertín que con una  Pelayín. ¿A onde tamos llegando?


   La norma, también ye verdá, llera clara, nun tan admitíes banderes autonómiques pol riesgu a la polémica que el señor seleccionador creó aún no habiéndola. Asturies nun causa polémica, Asturies ye to lo contrariu. ¿Dende cuando David Villa o Fernando Alonso o Samu Sánchez o Santi Cazorla o los xulgaores del Sporting o l’Uviéu, al sacar una bandera d’Asturties tan protestando pola so independencia o daqué paecíu?
Los asturianos tenemos Asturies muy dientro, tan dientro que ye lo primero en lo que piensen toos estos deportistas pa ofrecelo y dedicalo, por eso les banderes. Porque sienten Asturies casi al mesmu nivel que España. Pero, menos d’algún casu concretu, nengunu piensa defender otros colores que nun sean el collorau ya l’amariellu.

   Y lo que más sorpréndeme ye que la bandera que más sal en toles disciplines deportives, en to los estadios y canches, en toos los circuitos o en toes les piscines, sea agora y non enantes, motivu de desencuentru. Seique sea la mio boina, pero casi casi la Bandera d’Asturies ye símbolu de deportividá.

   Esto traime a la tiesta un recuerdu perguapu. Fai d’ellos años nel Gran Premiu de Xapón de Formula 1, una cámara enfocó a una mozina nipona que diva vestía de geisha. Pero nun llera un traxe cualquiera. Llera azul ya amariellu y plagadín de Crucecines de la Victoria. Y ellí taba, feliz, taba viendo correr al so ídolu y habíase fechu un traxe cola bandera que ella tanto veía pola televisión y que’l bicampeón del mundo lluce con orgullo, seique ella nun sepiera nunca que significa nin viniera enxamás Astuies.

   La bandera d’Asturies pue sinificar munches coses, pero nenguna d’elles negativa. La bandera la Cruz la Victoria ye simbolu de ídem, y güei más que nunca, ye símbolo de superación, d’unidá, de xuelgu llimpiu, de fraternidá y de magnanimidá. Pero, enxamás, pue dar llugar a una polémica como esta.

   Yo nun voy pedir la dimisión de Meléndez, nin creo que seya un facha, Pero espero que otres Federaciones nun aprendan na de la de fútbol y non cambien a la probe geisha el traxe asturianu por uno de flamenca ya la sonrisa por llágrimes.

29 de julio de 2011

Santander: ir, embotellarse y volver.

Artículo de la GUÍA GASTRONOMICA DEL EMBOTELLAO, capítulo 1(GGE1) compartido por¡Embotéllese, por favor!

En el primer capitulo de la Guía Gastronomica del Embotellao, hablamos de Santander, sus fiestas y el fenomeno del pincheo. Los pinchos, una manera muy social y habitual de pasarlo bien, conocer gente y, por supuesto, embotellarse.



El pincheo es un fenómeno de intensa moda últimamente. Esta tradición, casi forma de vida y tan acorde con nuestro espíritu, puede que naciera en San Sebastián pero es algo cada vez más habitual.
Casetas de la Feria
Por ejemplo, ésta es la Semana Grande de Santander, donde el pincheo es de obligado cumplimiento para cualquier amante de la gastronomía y embotellao vario. Una de las actividades más populares es la de las casetas de la Feria de día, que si disponen por todo el centro de la ciudad y llenan plazas y parques de música, comida y bebida. Pues en ellas con tu consumición te ponen un pincho, que puede ser elegido el mejor en un votación pública por internet.
Comentaremos dos: los de las casetas del Hotel Santemar y el Hotel Chiqui, ambos en la Plaza Alfonso XIII. La primera, ganadora los tres últimos años del Premio a la Mejor Caseta, proponía un tortellini relleno de una dulce masa de chocolate y lo que al gusto parecían petacetas. Unas bolitas de caramelo que estallaban en la boca.
El pincho del Hotel Chiqui era más clásico, una sabrosa tosta de champiñones en salsa con jamón, gratinada sobre hojaldre. Lo mejor, era el gratinado con pan rallado que llenaba de texturas el paladar.
Pero el tema tapeo en la capital cántabra no es único en fiestas. Cada uno tiene su ruta, desde ¡Embotéllese, por favor! te aconsejamos el siguiente.
Pinchos de Casa Lita
Después de un paseo por el paseo de Pereda, haciendo parada en Regma donde hacen helados como un embotellao se merece, llegamos a la zona de Puertochico . Allí en Casa Lita, empezamos nuestra ruta. Puedes elegir entre una variedad de pinchos. No se incluyen en la consumición pero son buenos, grandes y suelen estar hechos del momento.
Puedes seguir por el Pata Negra, donde, como su propio nombre indica, cobra protagonismo la tosta de jabugo. Particularmente, te recomendamos el de queso de cabra con cecina, tosata universal y mágica depende en que establecimientos.
Una visita interesante es La Cigala, también cocido por el museo del vino, donde no te embotellarás mucho pero su colección de botellas merece la pena. Para terminar y embotellarse del todo, la bodega El Zamorano. La asadurilla o la morcilla son muy recomendables. La asudirilla, para los legos, no es otra cosa que hígado de cerdo y otras vísceras.
Hablando de hígado, después de mucho probar y embotellar, la mejor menera de preparlo es, sin duda encebollado. Y si es con arroz, mucho mejor.
Hasta aquí la ruta gastronómica/embotellológica a Santander. Cantabria tiene mucho que dar en éste sentido. Sólo pensando que está entre Asturias y País Vasco…
Ahora en verano también, ¡Embotéllese, por favor!

14 de julio de 2011

He vuelto.

Lo primero de todo pediros disculpas por haber abandonado el blog todas estás semanas. Pero en todo este tiempo no he parado de trabajar intelectualmente. Por eso habrá novedades próximamente. siendo próximamente, espero, la próxima semana. Además prometo publicar sobre el viaje a Roma, ya no serán los 6 articulos anunciados pero no dudéis que algo saldrá. El problema no es la escasez, sino todo lo contrario, que me pongo a escribir y no paro.
Por otro lado, también tendré que hablaros sobre Barna, el Raval, Braval y una de las esperiencias más potentes de mi vida. Y.... anuncio que para la JMJ de Madrid que serán entre el 16 y el 22 podréis leer, en exclusiva, El diario de un Voluntario, que además de un pareado, será mis reflexiones día a día (o el tiempo que me dejen) sobre el trabajo, la dedicación y todas las experiencias y vivivencias que pase como voluntario en esa gran fiesta mundial. Eso, si no me lo requiere ningún medio remunerado...
Pues eso, que ya estoy aquí fresco y con ganas de contaros.

7 de mayo de 2011

Y treinta años dempués seguimos en llucha por lo llóxicu.

Ayeri fue el Día de les Lletres Asturianes, de les mios lletres, de les nueses lletres. Seique el mio precariu asturianu seya culpa de que los colexios au fui escolín nun quisieren afrecémelo, seique seya culpa de Rioprede por non facer obligatoria la ufierta de la mio llingua, también nos concertaos. O seique seya culpa de toos por non dase cuenta de lo que ye el falar d’un pueblu, de lo que ye la realidá d’Asturies. Por esu güey el mio asturianu ye una amestadura (ya nunca meyor dicho) de lo que falase na cai, de lo que falase na mio casa, del pocu pixuatu que se, de los cantares ya de les traducciones non muy fiables d’internet.
                Hubiérame prestao permunchu haber tao ayeri na manifestación ya nel actu nel tan queriu ya conociu teatru Campoamor. Asturies llucha polos sos drechos, pol reconocimientu la so realidá. Porque el problema mas grandi d’esti país d’Asturies ye que los que manden nun conocen o nun quieren conocer la realidá ya los intereses del pueblu. Dándonos igual les orientaciones polítiques la realidá falante d’Asturies ye, además del castellán, la llingua materna de los asturianos.
                Como diz el single d’esti añu de Musicos pola Oficialidá, somos más de dos pa dar la cara. Una cara que, los que manden ya seya col poder políticu o col económicu, nun faen más que partinos. Pero equí tamos otra vegada en sin mieu que nos la partan otra vegada pa lluchar por una realidá. Aunque güei siga diciéndose perí que l’asturianu ye una llingua de xateros (con tol respetu pa los trabayaores del campu), de pimplaos nel chigre o d’ignorantes, yo quiero glayar que los ignorantes ya munches vegaes los pimplaos son los que nun conocen lo que ye l’asturianu, la riqueza, l’estudiu, el trabayu que se fae en tornu…
                Quien niegue les tradiciones asturianes, la cultura, la música ya, por supuestu, l’asturianu como la so llingua que dexe de sentise asturianu y que garre el Negrón y marche. Nun lo queremos. Yo nun soy independentista, Asturies ye España, pero nun voy llamer l’aposentu  a naide, ya menos entovia a dellos cazurrones castiellanos. Y dígolo en sin racismos, que tengo munchos amigos de Burgos, de Pucela…
                Amás, si n’Asturies tenemos to los medios posibles pa usar la nuesa llingua como tien que facese. Por exemplu, na Radiu ya na Televisión del Principáu ye absurdo que sólo pueda vese n’asturianu los programes sobre cultura. ¿Qué pasa que l’asturianu nun ta a la altura de ilustrar les noticies o los deportes? Llamóme profundamente l’atención que profesionales d’esti mediu que tienen que trabayar na llingua de Castiella son asturparlantes. Exemplos d’esto son Miguel Fernandi, que narra los partios del Uviéu, ye'l cantante de Skama la Rede. O Cristóbal Ruitiña, presentador de TPA Noticias y radactor de Les Noticies.
                Otra cosa que llámame l’atención (a mi llámame tou la atención, paezco filósofu) ye que la defensa l’asturianu ta orientá única ya exclusivamente a la política d’esquerdes. O diciendolu d’otra manera, si tas pola oficialidá o yes nacionaliegu o comunista. La llingua nun tien que ser un tema políticu y asina cualquier partíu que conozca cual ye la realidá d’Asturies puxaria por usu normal ya dignu d’ella a l’altura del restu.
                Porque esa ye otra cosa. Si les batalles de que l’asturianu ye una llingua y non un dialectu, del reconocimiento de la so lliteratura, de la normalización… tas ganes, ¿por qué nun dar el siguente pasu llóxicu?
Fino esti comentariu col mio homenaxe domesticu ya particular o toa la xenti que sal de casa pa dar la cara ya lluchar. Pa dexar de ser masa, nun dexase llevar pola corriente que mueven los de Madrid o los de cai Fruela d’Uviéu. En refinitiva que se sienta a los asturianos y que se yos faiga casu.
Gracies por lleeme hasta equí.

30 de abril de 2011

Dicen que la vida pasa.

Dicen que la vida pasa.
Y que mientras lo dices ya fue.
Dicen que la vida pasa.
El tren ya se va y no va a volver.
Todo pasa y todo queda, dijo el poeta.
Aquel que van a llorar a Colliure.
Todo en la vida es farsa, todo es fantasía.
Todo es pasajero, todo agua de lavar.

Miradas, momentos, un decir que sí.
Aromas, recuerdos, del día que fui
alguien en el mundo que sonreía.
Del día al fin que yo fui tan feliz.

Vivo al día y sin proyectos.
Sólo se que quiero contar.
Sólo se que quiero tirar p’alante.
Y cuando me vaya mal, mirar atrás.
 La vida son dos días.
Dicen los sabios de este país.
Aprovecha ahora que eres joven.
Me recuerdas tanto a mí.

Miradas, momentos, un decir que sí.
Aromas, recuerdos, del día que fui
alguien en el mundo que sonreía.
Del día que fui, al fin tan feliz.

Sí dentro de un año me preguntaran
por qué me dio por sobrevivir.
Yo esbozaré tranquilo una sonrisa
y contestaré por verte a ti.
 El futuro es lo que me mueve.
El saber que tú estarás ahí.
Cada mañana me levanto
porque en la esperanza te tengo a ti.

Miradas, momentos, un decir que sí.
Aromas, recuerdos, del día que fui
alguien en el mundo que sonreía.
Del día que al fin yo fui tan feliz.

Miradas, momentos, un decir que sí.
Aromas, recuerdos, del día que fui
alguien en el mundo que no te conocía.
Pero ese día me acordé de ti.

26 de abril de 2011

ROMA (0) Il Professore

PRÓLOGO
Roma, que es capital de Italia, una de las más importantes ciudades de la Cristiandad y, en su día, capital del mundo conocido, es hoy uno de los destinos turísticos más elegidos por gente de todo el mundo. Aunque nosotros no éramos turistas propiamente, más bien peregrinos.
                Roma es infinita, tiene un mundo por enseñar. Y estando una semana no ves casi nada. Pero para aprovecharla al máximo es imprescindiblemente necesaria la persona idónea que te lo sepa enseñar. En nuestro grupo había varios historiadores, filósofos, profesores, incluso un historiador del arte y entre ellos un personaje que yo sólo conocía de una conferencia anterior. Él, lógicamente, ignoraba mi existencia. Este personaje, que acabó siendo el mejor de los guías, es conocido por muchos nombres. Yo me quedo con dos: el gran insultador e Il Professore. Por supuesto y cómo habréis leído en el título, me inclinaré por el segundo. No os diré su nombre, pero si alguno se lo encuentra por los pasillos de la Facultad ovetense de Derecho que le de recuerdos de mi parte.
                El gran insultador se lo puse por su pasión por el insulto mordaz y sutil, a la vez que cariñoso, que arroja sobre su interlocutor nada más que existe un mínimo de confianza. Pero el de Il Professore se lo debemos a Francesco. Así se llama un hombrecillo calvo con voz más bien aguda que alterna el coro del Vaticano con su labor de regentar  dos metros cuadrados de corbatería en la romana Via del Tritone. A mí me recibió jugando al póker por internet al mismo tiempo que veía en directo los oficios del Viernes Santo desde San Pietro.
                Dejamos a Francesco en Tritone, sin dejar de instaros a que paséis por la corbatería Barberini  siempre que estéis en la ciudad eterna. Por supuesto que  Il Professore no es un lego en el conocimiento del arte romano. Aunque bien, sí estoy seguro que mi profesor de Arte, que nos acompañaba, le puede superar en características técnicas y metódicas. Pero aunque sólo sea por el roce, veinticuatro años repitiendo, nadie enseña mejor la Roma en Semana Santa que Il Professore. O, al menos, su Roma con esa claridad, ironía y magnanimidad.
                Pues así, guiados por su voz grave, convergiendo paralelamente, oyendo las carcajadas de Valentín, los gritos de Pablo, Willy llamándole la atención, escuchando música facha con Xatín, Víctor o cualquiera de Burgos, despertandote con la imagen de Andrés con el collarín en la cabeza, discutiendo con Pablín el de Palencia, riendo las chorradas de Juanín, conspirando con Calilo, conducidos por Fernando, de birras en el Museo Napoleónico con Nacho, viendo embotellaos con Martich, Jotas o cualquiera, repasando historia con Paco y Antonio, sacando fotos con Toni, o jugando al Ye macho con Javi os invito a acompañarme por las estrechas calles de mis, todavía frescos, recuerdos de Roma para que podáis entender porqué volví así del mejor viaje de mi vida.

17 de marzo de 2011

¡Embotellese, por favor!

El embotelle (como sustancia) o embotellamiento (como pasión) es un una forma vida que ha estado ahi siempre pero es recientemente cuando nace la ciencia de su estudio y la plataforma mediatica que lo publique. Lo cierto es que el embotelle como verdad intrínseca del ser humano nace tras las reflexiones que un grupo de sabios y conocidos pensadores (y embotellaos) tienen en las soñolientas mañanas y los engoriles de las tardes de un bus escolar. 
   Hoy no me extenderé mucho más. Pero quiero que sin dudarlo hagas click en el link y visistes la atalaya mediática desde la cual son publicados los conocimientos del Consejo de Sabios del Embotelle, la Gran Asamblea del Mundo Embotelle o la Logia del Gran Embotelle de Pruvia que son los nombres por los que se conoce a este grupo de pensadores, pero en definitiva somos Mateo Z y un servidor. Además nuestro colaborador Carlos Cela que se encarga de la sección del engorile, haciendo gala de su sabiduría como experto embotellologo y engorilologo. El engorile es otra de las muestras de hasta donde llega la ciencia del Mundo Embotelle.
   Si entras, incluso puedes conformar el Top Ten de Embotellaos, leer sobre tipos de embotelles, nuestra sección del Embotellao Histórico o escuchar los shows radiofónicos que se irán subiendo.
No lo dudes, visita http://embotelleseporfavor.blogspot.com/
Gracias por tu interes y colaboración y recuerde:
¡Embotellese, por favor!

7 de enero de 2011

POLÍTICA, POLITICAE.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a este asunto. Y creo que es el momento de hacer una reflexión profunda de un concepto, de una profesión, de un sector del que dependemos todos.
No tengo, ni mucho menos, criterio suficiente para hacer una gran valoración con conocimiento y experiencia suficiente. Pero me voy “a tirar a la piscina”. Tampoco voy a subirme a un trampolín muy alto, no quiero meterme con nadie ni con nada, ni siquiera voy a centrarme en el sistema ni la situación real que pueda tener en el mundo ahora mismo. Ni mucho menos diré nombres ni siglas. Pero quiero que se me entienda, así que no me iré mucho por las nubes, reservaré mi vena filosófica. Todos tenemos una… o deberíamos.
Según el DRAE, política, entre otros usos, significa:
7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
8. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
9. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
                La política es un arte. Un arte, un oficio, una forma de vida de quienes la viven. Y la viven quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Llegados a este punto y viendo la realidad como es, mi actitud sería desentenderme, pasar de todo, no merece la pena.
                Y es verdad, no merece la pena, pero el problema viene con la última acepción, la nº 9. El hombre es un ser social por natura y por eso crea un instrumento para organizar la sociedad. La sociedad es una de las cosas más importantes que existen en este mundo. Es la versión humana de la manada, de la bandada o del banco para los animales. Es, por lo tanto, mucho más importante que la política. Aunque, por desgracia, deben de ir juntas.
                Alguien tiene que organizar, dirigir, mandar. Sino optaríamos por la anarquía, que sería otra reflexión interesantísima. Y, ese alguien debe de tener unas ideas determinadas. Hasta el tecnócrata objetivo las tiene, ser tecnócrata objetivo. Esto me lleva a un relativismo de la objetividad, al que no me voy a meter, porque tengo muy claro el final.
                Pero la realidad de este mundo es que cada uno tiene sus ideas y su manera de pensar. Realidad fabulosa, por otra parte. Pero la sociedad tiende a agrupar las ideas. Y las tiende agrupar según el nivel de protección con los postulados anteriores a la concepción de esa idea. Es decir: izquierdas y derechas. Más tarde nacería el concepto de centro, para aquellos que pillan un poco de aquí y otro de allí.
                Ortega y Gasset, al que cada vez descubro más, dijo un día de 1937, “Ser de la  izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Con lo que yo, por cierto, estoy totalmente de acuerdo. Cerrarse a lo que ya esta impuesto sin abrir la mente, es absurdo completamente. Tan absurdo con cerrar la mente a lo ya aceptado y sólo aceptar lo revolucionario, por absurdo que parezca. Me corrijo, por que el conservadurismo para la razón y la naturaleza también es revolucionario.
                Si  lo vemos objetiva, limpia y teóricamente, la política puede ser una de las profesiones más bonitas. Representar tus ideas, o, aunque sea, un conjunto de ideas similares que se concentren y así representar a las personas que las compartan. Pero esto es tan poco frecuente en la vida real que no merece la pena seguir dándole vueltas y creer que vivimos en un mundo ideal.
Los políticos son personas, personas que tienen un trabajo para vivir. Lo que pasa es que en este caso sus jefes supremos somos nosotros. A no ser que volvamos al caciquismo y al pucherazo. Y esta gente debe de buscarse la vida para sustentar a su familia. Representa ideas, pero saben que el plato en la mesa de su hijo depende del puesto que desempeñen. Y uso el ejemplo de un político padre de familia o una política madre de familia, soy demasiado bueno… En los tiempos que corren, debidos, en parte a algunos de ellos, no se van a andar con tontadas. Y aquí viene mi pregunta: ¿que es más importante: ser fiel a unos principios y mirar  por lo mejor para tus representados o llegar a fin de mes?
Personalmente yo no opto ciegamente por nadie. Ninguna de las organizaciones políticas describe totalmente y exactamente mis ideas. Y creo que el problema lo tendría si fuera al revés. Este año por fin voto y haré como la inmensa mayoría del los habitantes de un país donde se pueda votar. Optaré por lo que a mi me parezca lo más optimo, el mal menor. Así va este mundo, dirigido por el mal menor….




30 de diciembre de 2010

ANTE EL UMBRAL DEL TIEMPO

            No se movía. Parecía que lo tenía muy claro minutos antes, pero ahora en el momento previo, era incapaz de moverse. No sabía de donde habían salido esos miedos. No sabía si eran racionales. Solo sabia que habían aparecido al parase a pensarlo.
Ya estaba allí, apunto de subir ese peldaño, su pie rozaba el escalón. Ya está, todo esta hecho, todo ha pasado. Mal o bien, no importa ya. Lo pasado, pasado esta. Tenia que pasar de nivel, pasar de pantalla, a la siguiente plataforma, un capítulo más. Sólo tenía que pasar la página y lo conseguiría.
Aunque no quisiera, sabía que tarde o temprano su pie acabaría tocado el suelo, que avanzaría ese espacio. Porque no era cuestión de espacio, ni de altura, sino de tiempo. Ese que pasa, que alguien decidió medirlo en segundos, minutos, horas, días, meses y años; en un extraño sistema, pero que resultaba muy fácil: 60, 60, 24, 30, 12…
Pero aquel no era un minuto más, no era el último segundo de un día cualquiera. Sabia que después de ese iba a ir otro, y luego otro y así días, semanas y meses. Y lo inevitable, lo que nunca se paró a pensar, pero siempre supo que llegaría, estallará contra su cara. Como un bofetón, su vida cambiará. Más bien su vida empezará.
Lo sabía. Lo sabía y cuanto más lo pensara sería peor. Cuanto más lo pensara más lo embriagaría el miedo. Cuanto más lo pensara más crecería ese torbellino de su interior que le mariposeaba el estómago. Lo sabía.
Al dar ese paso, tendría que dar el siguiente, era inevitable. Y así uno detrás de otro, hasta que la calle, la acera, terminara y tendría que dar la vuelta a la esquina. Pero de allí no sabía nada. Imaginaba que el color del asfalto, de la acera, serían los mismos. Pero no sabía más. Ni de eso estaba seguro. La pared se lo tapa. Ladrillo visto, sólo eso. Sólo rojo y macizo ladrillo visto.
Además sabía que al dar esa esquina, se encontraría sólo. Esos que detrás de él y a su lado caminaban, no lo acompañarían. No los vería más. No los vería, a no ser por los huecos que iría dejando el ladrillo pero que cada vez se harían más pequeños. Lo sabía.
Unos seguirían ese mismo camino por el que andaba. Otros girarían para un lado. Muy pocos, posiblemente ninguno. Las noticias vendrían pero poco dejaría de haberlas. Los contactos, algunos seguirían, pero las calles son largas y los muros gruesos.
Quería volver. Después de dar la esquina, acortar lo máximo esa nueva calle y volver. Pillar, si eso, un atajo y volver. Volver, después del tiempo. Volver, si eso, con el tiempo. El tiempo, el tiempo.
Pero qué sabía, de verdad sabía esa calle que veía pero no sabía más. Igual no habría atajos más allá. Por mucho que quisiera igual no podría volver. Se tendría que contentar con mirar por los huecos del ladrillo roto o ni eso. Igual los huecos ya no le atraerían. Qué sabía. No podía saberlo, no podía intentar vencer el tiempo. El tiempo. Ese tiempo que ahora pasaba y que su paso le hacía tener miedo. Ese miedo, esa intriga. El tiempo que le quitaba la calma. El tiempo que, aunque, dudara, lo haría avanzar, siempre hacia delante. Como los cerdos, siempre hacia delante, girando, callando, variando, pero siempre hacia delante, nunca marcha atrás, nunca sobre sus pasos.

8 de diciembre de 2010

¿Qué dice (de verdad) la Constitución sobre la religión?

                 A raíz de una cosa que colgué el pasado día 6 en este blog, me propuse indagar personalmente en un par de conceptos (no necesariamente dos) que salieron al hablar de la libertad religiosa y de su amparo constitucional.
                En efecto, la Constitución Española, ratificada por la mayoría del pueblo español en el referéndum del 6 de diciembre (que casualidad) de 1978, defiende el derecho y la libertad de culto y lo hace en los siguientes términos:
Artículo 16
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
                      Como diría Jack el destripador, vamos por partes. Primero, quiero comentar dos cosas: una es que quiero hacer esta reflexión desde la imparcialidad, es decir, no quiero dar a entender que estoy de acuerdo con los términos constitucionales, ni al contrario; sólo quiero reflexionar un poquitín sobre ellos para entenderlos mejor (yo y el que lea esto);  con otras palabras quiero escribir esto con el estilo de Leopoldo Abadía: no mojarme con nada, pero acabar empapado. Y la otra cosa que quiero comentar es que los señores que escribieron la Constitución se tomaron su tiempo (son sólo 51 páginas con letra grande) y que cada frase tiene un mínimo de diez cigarros hasta dar con la manera correcta, o sea, que está pensadísimo todo y no hay ni una coma mal puesta (con lo importante que son las comas como para ponerlas mal…).
                  Al principio podemos observar que meten en el mismo saco la ideología, la religión y el culto (igual soy un poco ignorante pero las dos últimas me son sinónimas).
¿Ideología y religión al mismo nivel?, ¿es tan importante la ideología?, o pensando con la perspectiva del que lo redactó, ¿es tan importante la religión?
                En una sociedad, el culto a cualquier cosa es pilar básico, ya sea esa cosa un dios, el cuerpo, el placer o el dinero. Creo que está claro con cuál me quedo yo. Los señores redactores se dieron cuenta de esto y de que la religiosidad (como cualquier aspecto del ser humano) es de carácter social (los individuos y las comunidades) y con ese propósito escriben la segunda parte del primer punto (sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley). Es decir, que toda persona que defienda (con toda la libertad y el derecho) que la religión es un aspecto privado y por lo tanto que no debe manifestarse públicamente, que sepa que no tiene a la Constitución de su lado.
                Creo que el segundo punto queda clarísimo. Eso sí, se que alguno lo puede interpretar de otra manera. No, no pone: nadie podrá declarar sobre su ideología religión o creencias. Si no que textualmente la junta constituyente escribió: Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
                El tercer y último punto declara la aconfesionalidad del estado, es decir, no existe una religión del estado pero éste reconoce en su seno la existencia de las diferentes creencias, las tendrá en cuenta. Esto no es la descripción de un estado laico ni de un estado ateo, por que ambas dos se describirían como la no oficialidad de una religión y la negación del amparo y de la existencia de la misma; es decir que no sólo no habría religión oficial si no que para el estado no existe ninguna creencia. Copio y pego las definiciones del DRAE sobre los términos citados, por si queda alguna duda:
                Aconfesionalidad: Falta de adscripción o vinculación a cualquier confesión religiosa.
                Laicismo: Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa.
                Ateísmo: Opinión o doctrina del que niega la existencia de Dios.
                Cierto es que pocas veces oímos que el Estado Español es un estado ateo, pero son innumerables las que se oye que según la Constitución éste es un Estado laico, yo no niego aquí que ésta sea el mejor sistema, ni que los actuales conductores del Gobierno lo crean así; pero lo que está claro es que aquel  folletín que firmaron en el 78 no decía eso. Porque el espíritu con el que se redacta el Artículo 16 de la Carta Magna es el de declarar España sin una religión oficial del estado pero reconociendo todas las creencias, todas y no independizando la sociedad de la confesión religiosa. No es lo mismo no tener un plato favorito que hacer ayuno.
                Además añade otro detalle mucho más dudoso y que es entrado a tela de juicio últimamente. El Estado, según la Constitución, debe mantener relaciones de cooperación con las distintas confesiones religiosas. Pero es que además, hace especial mención a la Iglesia Católica y esto está muy pensado. Es decir, la redacción no fue: …relaciones de cooperación con la Iglesia Católica, con la Mezquita de la M-30, bueno no, ¿cómo ponemos esto pa que quede apañadín? Bueno pues ponemos la Iglesia Católica y las demás confesiones, y no nos queda esto súper igualitario. Pues no, esto no fue así, en primer lugar porque los padres de la Constitución no eran tan cutres (esperemos) y por que como de ella dependeríamos millones y millones de personas durante infinitas generaciones, pues hay que hacerlo bien y se piensan las cosas. Y si la Iglesia Católica es citada y el resto no, sería por algo, sería por que los redactores creyeron conveniente darle más importancia. Ahora, otra historia es que usted o yo estemos en desacuerdo con la Carta Magna que puede ser (y lo es, en muchos aspectos), pero eso es otro tema y da para muchísimo, pero ya se hablará.