18 de noviembre de 2011

Un error sin precedentes.

CRÓNICA GAITERA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2011 (II)

Sin la Fundación Príncipe de Asturias, la gaita asturiana carecería de gran parte del conocimiento internacional que tiene. El apoyo que esta institución realiza a lo largo de su calendario de actividades es claro, cobrando especial importancia la ceremonia que, a mediados de octubre, celebra cada año para entregar su galardones.

           En cada tarde de ceremonia, las bandas de gaitas acompañadas por grupos de baile, que en algún caso hasta ejercen de tales, otras simplemente hacen bulto vestidos de asturiano, recorren las calles que llevan del hotel de La Reconquista al Teatro Campoamor y, a medida que van llegando se van colocando a ambos lados de la calle en los aledaños del mismo.

          Y, como cada año, Avante Cuideiru allí estaba. Eran las 4 de la tarde y en la calle General Yagüe (se ve que por Oviedo la ley de Memoria Histórica pasa de puntillas)punto de partida del desfile, los miembros de la banda hacían tiempo sin pensar lo que les esperaba. La indignación era plena. No se recordaba año en que la agrupación pixueta no se encontraba en un número importante, en los dos últimos fueron 2 y 3.

           El número 1 se reserva a Ciudad de Oviedo puesto que ésta es la que toca dentro de la sala y recibe a premiados e invitados en la propia entrada. Y, lo lógico es que, a continuación, se vayan situando las bandas de mayor renombre. Pues en la edición de 2011, la banda decana de gaitas asturianas que nace en 1985 y que, desde muy pronto es invitada a esta celebración, ocupa el número 17.

          Lo que es casi un insulto para la agrupación, quedarse en plena calle Uría. Donde no habría ni un alma, ni, ademas de otras grupos y bandas nadie oiría su música. La escusa de los organizadores fue que “había que rotar” y que todos los años no podían ser los mismos. En cambio, La Reina del Truébanu repetía en las escaleras del Hotel, una vez más. Sin con ésto querer ofender lo más mínimo a la banda de Navia.

           Tampoco con mis palabras quiero increpar a la Fundación. Sólo hacer notar la indignación que supone su notable error. Y no es por favoritismos, no comprendo por qué Naranco tampoco está, normalmente, en posiciones altas con la importancia y notoriedad del conjunto que dirige el maestro Xuacu Amieva.

           Ésto quedará como una anécdota, como no deja de ser el contenido de éstas crónicas. Un fallo que no está a la altura de una institución tan importante para el instrumento y la cultura asturianas.

           Hace un par de años, por ejemplo, la Fundación organizó un evento único e histórico para Asturias juntando en el escenario del Auditorio ovetense a algunos de los más importantes gaiteros del mundo. El ya citado Xuacu Amieva actuó de cicerone en un encuentro musical y culturalmente delicioso en el que se dieron cita, entre otros, Fred Morrison, de Escocia o el irlandés Jarlath Henderson.

           Volviendo a la desierta y principal arteria de Oviedo, el pasillo que las formaciones hacían por la calle Uría sirvió de escaparate para caras habituales de los Premios: Eduard Punset, Jacobo Cosmen, miembros de las formaciones asturianas de PP o PSOE, Juan Ramón Lucas o Miguel Ángel Revilla. Y también caras nuevas en este acto pero conocidas para el público: Tita Cervera, Rosa Díez en precampaña, acompaña del candidato asturiano Ignacio Prendes o el consejero de Economía y Sector Público José Manuel del Rivero.

          Son algunos de los nombres que se dieron cita en el acto más internacional que se celebra en Asturias y el más asturiano y gaitero de la cultura internacional.

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25 de octubre de 2011

La fiesta mundial de la gaita asturiana.

CRÓNICA GAITERA DE LOS PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2011 (I)


Leonard Cohen se quita el sombrero ante los gaiteros asturianos.

            Así tituló el diario El Mundo la semana pasada y así se recibió en todo el planeta. Año tras año, las gaitas asturianas vuelven a sonar en el mundo entero. Por que los Premios Príncipe de Asturias se ven de muchas maneras, tienen distintos aromas y texturas diversas, pero lo que está claro es que suenan a gaitas.

            Y lo que suena a gaita, suena a Asturies. Es todo un uno. Los Premios no los entrega el Príncipe, ni los entrega la Fundación, los entregan todos los asturianos y asturianas, independientemente del nivel monárquico del tema. Eso da igual. Uviéu es la capital cultural del mundo, todos los ojos se ponen sobre la capital del Paraíso Natural y sus ciudadanos lo saben.

            Los ovetenses sienten estos premios como suyos y así lo expresan. En cada ceremonia, la calle Pelayo y la plaza de La Escandalera, anexas al Teatro Campoamor, se llenan de gente que también quiere asistir al acto cultural más importante del calendario español. Aunque carezcan de entradas, son un invitado más.
             
             Manuel de la Fuente escribía en el ABC del sábado 22 de octubre: Gaitas por aquí, gaitas por allá (el poderío, la braveza y la magia de este pueblo vive en ellas, igual que en su ancestral memoria). Ése fue, entre otros halagos a la ciudadanía asturiana y ovetense, un resumen precioso de lo que significa el instrumento celta por antonomasia para el pueblo astur.
            
             Un gaitero vive este acontecimiento de una manera doblemente especial. Además del sentimiento único de unirse a la gaita para hacerla sonar y de ser un asturiano más que vive sus premios, el instrumentista tradicional asturiano (incluyendo percusionistas, acordeonistas...) sabe que ésa es la mayor plataforma de exportación de su música al mundo entero.

             Este año fueron unos Premios raros, hacía años que no había premiados tan poco conocidos y eso se notó en la calle Uría (que, además de principal vía de la ciudad, es una de las que conecta el hotel con el teatro), donde excepto las bandas de gaitas y grupos folclóricos, apenas había un alma.

            Pero no sólo es durante la ceremonia cuando se escucha la música tradicional. Durante toda la semana distintas agrupaciones guardan las puertas del Hotel de la Reconquista a la espera de premiados e invitados.

             Éste es el caso de Avante Cuideiru (junto con Naranco, banda decana de Asturies) que desde primera hora de la mañana del viernes se aposta a las puertas del hotel, como cada año. Con su habitual Danza Queimada empieza el recital. Eran las diez y la mañana y, acompañados, en este caso, por la Banda Gaites de Cangues d'Onís y Reina del Truébanu de Navia, los gaiteros pixuetos deleitaban a periodistas y curiosos.

             Cuatro horas de concierto y recibimiento de coches tintados en el que se pudieron escuchar Chalaneru, Corri corri, l'Estrecheiru, Pericote, Cuando fui a Covadonga o Mocina dame besín. Poniendo el toque musical a las llegadas de, entre otros, Rodrigo Rato, Tita Cervera, Juan Váquez, Vicente Gotor, Francisco Álvarez-Cascos (tímidamente aplaudido), Miguel Induráin (masivamente aplaudido), periodistas, aristócratas, gente con dinero, gente que lo aparentaba, etc...

              Con la llegada de la Reina y su recibimiento por los representantes de las instituciones presentes: los Presidentes del Gobiernu del Principáu, de la Xunta Xeneral Fernando Goñi, de la Fundación Matías Rodríguez Inciarte y el nuevo Delegado del Gobierno Francisco González Zapico; llegaba el descanso y la comida.
 
               Avante Cuideiru y Reina del Truébano lo hicieron en un chigre de la calle Campoamor, que sería lo más cerca que estarían de algo con ese nombre esa tarde.

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20 de octubre de 2011

La invitación de un "Príncipe de Asturias"

No voy a comentar nada sobre la muerte de Gadafi ni sobre el fin de ETA, pero voy a hablar de actualidad. No voy a escribir sobre Andalucía, ni sobre los gitanos, ni sobre la Guerra Civil, pero voy a hablar de Federico García Lorca. No voy ha pensar en rimas, ni en pareados o sonetos, pensare mas bien en música, voy a hablar de poesía. No voy a sentenciar sobre el judaísmo, ni siquiera sobre cine,  pero voy a hablar de un Cohen.

            Año tras año sigo los Premios Príncipe de Asturias con más con menos cercanía. Muchas veces implicado en la ambientación musical y cultural. Y recientemente, los últimos años con Avante Cuideiru siendo testigo, y casi protagonista, cada año, de primera mano del acontecimiento cultural más importante de Uviéu y de toda España.


            Reconozco que este año estuve tentado en perdérmelos. Pero una noticia, como suele ser habitual, me hizo cambiar de opinión. El diario El Mundo titulaba en la home de su edición web, Leonard Cohen se quita el sombrero ante los gaiteros asturianos.

            Quizá un titular demasiado pretencioso. Pero no había sido un periódico, ni mucho menos, asturiano. Me hizo pensar. Una de las cosas por las que quiero ser periodista, y así se lo escribí a Concha Edo en mi primera clase de Teoría y Práctica del Periodismo, es porque me encanta estar en el centro de la noticia (estar, no ser), conocer de primera mano y mostrarlo así a quien quiera escucharme o leerme.

            De momento, sólo me leéis vosotros (os tuteo porque ya sois como de la familia). ¡Y vaya un sólo! Soy de los blogueros con menos lectores más orgulloso de sus seguidores. Y no os iba a privar de la crónica de los Premios Príncipe de este año. La visión de un gaitero. La única, o de las pocas primicias que podéis encontrar en este blog. Siendo la de la útima edición de las diez entradas más leídas, un año más tarde.

            Vosotros y Leonard Cohen me habéis convencido. Y aquí estoy, peleándome con el portátil y las fuerzas cinéticas de cada una de las curvas de la carretera que cruza los montes que separan el paraíso de la realidad. Es muy complicado escribir en un Automóviles Luarca S.A:

            Quiero esforzarme en este artículo con lo poco que se del Premio Príncipe de Asturias de las Letras de este año. No es que el resto no me interesen, pero Cohen fue el que me llamó a su llegada al Reconquista. Quiero esforzarme para que en pocas líneas comprendáis los sentimientos que me mueven a volver a casa.
            Si su conocimiento sobre España se centraba en su pasión desmedida por la obra de Federico García Lorca y el flamenco, sin duda el autor del tan versionado Hallelujah, enriquecerá ese sentimiento, como tantos premiados antes, con su visita a Asturies. No espero que se enamore de ella como Woddy Allen, pero la estancia en esta tierra marca un antes y un después en la vida y carrera de tantos artistas, humanistas y comunicadores.

             A las nueve y media de esta mañana corría por los pasillos de la madrileña estación de metro de la Avenida de América y de pronto se me puso la piel de gallina. Un hombre de esos que se ganan la vida con una guitarra, un amplificador, un micro, su voz y la caridad de la gente cantaba I'm your man. Sabía que hacía bien en venir, era la segunda señal, no podía ser casualidad.

            Voy a confesarme una vez más. No sé de música. O no se tanto como me gustaría saber. Prácticamente nunca había escuchado a Leonard Cohen. Cierta versión de alguna de sus canciones y poco más. Así que decidí a conocer a quien me había llamado y me puse una canción suya en Internet. Desde el primer acorde de aquel tema me dí cuenta que la música de aquel que había llamado a su hija como el Poeta en Nueva York me había gustado desde siempre.

              Escribo estas última líneas entrando en mi casa. Uviéu la capital mundial de la cultura, el arte, la ciencia, el deporte, la concordia, etc. Donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias, unos premios que entregan los periodistas. Que son los profesionales más universales. O así debería de ser.

              Mañana a las diez estaré con mi gaita en la puerta del hotel Reconquista un año más. Y esta vez puedo decir, que en cierta manera, invitado por un premiado.

16 de octubre de 2011

¡DONY, NO ESTÁS EN TU ELEMENTO!

Unas líneas sobre EL GRAN LEBOWSKY



Es conocido ese tipo de películas con la que tus amigos te insisten e insisten hasta que la ves. Pero no son tan numerosas aquellas que, después de este proceder, te motivan de tal forma que eres tú el que comienza a insistir con ella creándose así una cadena hasta que por fin todo tu entorno ve esa magnifica película que, en este caso es, El Gran Lebowski.

            Bien es verdad que los hermanos Coen, no son unos legos y desconocidos aficionados a las películas ni son recordados, precisamente, por sus mediocres filmes. Pero es que El Gran Lewoski (desde ahora EGL) es su mejor trabajo. Y no me quedo ahí, EGL es (según muchos autores) la primera gran película de culto del cine contemporáneo o del siglo XXI, aunque estrenada en 1998.

            EGL carece de argumento racional y estructura sólida. Se trata de un conjunto de escenas costumbristas norteamericanas desde el punto de vista del pasotismo. Y es que EGL cuenta una maravillosa historia: qué le pasó al Nota después de que se mearan en su alfombra. El Nota es uno de esos personajes que quedarán para la historia del cine.

            Jeff Bridges es quien encarna al tipo mas vago de Los Ángeles y muy posiblemente del mundo entero. Para El Nota (Noti, Notarino o Su Notísima) una aventura al modo de un autentico thriller de suspense se puede convertir en un autentico aburrimiento. No por nada estamos hablando de un hombre que paga un brick de leche con un cheque por la pereza que da ir al banco a sacar dinero.

El Nota es un héroe. Un héroe que se pasa la vida en una bolera y bebiendo rusos blancos. Y como todo héroe tiene un compañero, El Nota tiene a Walter. Sé de muchos que pensáis que Walter merece un artículo aparte. ¿Un artículo? ¡Un libro entero! El papel del gran John Goodman (gran no sólo es por su maestría actuando) es algo único en este mundo.

Hay estudios que aseguran que se puede convertir en uno de los hombres más influyentes de las últimas décadas. Fuera de bromas, la ironía y la mordaz crítica que los Cohen ejercen a través de este personaje hacen de Walter uno de los papeles más interesantes y, por otro lado, mejor interpretados de la carrera de Goodman.

No quería dejar de citar a Philip Saymour Hofman. Un actor camaleónico y genial, poco valorado en la industria hollywodiense. Aquí interpreta al subordinado y, en cierta manera, amanerado secretario del otro Jeffrey Lebowsky, el magnate cornudo. En algunas fuentes lo comparan con el personaje de The Simpson, Smithers. Un insulto al gran papel de Hofman.

Mención especial también para otros dos habituales de la pareja de directores más laureada de la historia. Steve Buscemi como Dony y John Turturro en el papel de Jesús. Si el pobre Dony nunca estuvo en su elemento, Buscemi lo estaba y de manera magistral. El eterno secundario (excepto en casos puntuales como su exitosa serie Boardwalk Empire) sabe calcar el papel del apocado y triste compañero de equipo de bolos y único amigo de Walter y el Nota.

Posiblemente la escena más famosa de la cinta es la que tiene como protagonista a Jesús Quintana. Como fondo musical la versión de Hotel California de los Gipsy Kings. Y un magnifico John Turturro interpretando a un chicano creído y estirado con un truculento pasado de escándalos sexuales.

Hotel California es sólo una de las pequeñas joyas escogidas para la banda sonora del film. Si algo me entusiasma especialmente de las películas de Ethan y Joel Cohen es su selección musical. En este caso, como en el resto de sus cintas, corre a cargo del compositor newyorkino Carter Burwell. My condition de Kenny Rogers o The man in me del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Bob Dylan, son algunas de las piezas magistralmente seleccionadas para las escenas centrales del film.

Un resumen perfecto, científicamente hablando, de la película sería el término fuck en cada una de sus formas y conjugaciones. Esta expresión, en castellano joder y traducida en el doblaje como cojones, se dice hasta en 241 ocasiones. Lo que equivale a 2,5 veces por minuto. Llegando a enlazar dos o tres en la misma frase.

Cuando una persona ve por primera vez EGL, se pregunta desde el minuto uno el sentido de la película. Eso guarda una conexión directa con la intención de la cinta. Pienso que EGL está escrita para, precisamente, no ser entendida en un primer visionado. Hay que esperar a una segunda vez para localizar los detalles más importantes de la misma.

Por eso, os invito a ver a este políticamente incorrecto filme lleno de tacos, elementos soeces y escenas aparentemente absurdas. Pero que constituye un ejercicio filosófico sobre el sentido de la vida y otras preguntas eternas. No es necesario que la veáis 7 ú 8 veces como yo, pero con una os quedaréis como estábais.

                    Os pongo esos deberes. Próximamente profundizaremos en el tema.


9 de octubre de 2011

JMJ 2. CIBELES (I)

Sobre la hora del Ángelus del jueves me llegó un mensaje al Iphone (para algunos autores, Sifón), el Papa había llegado a Barajas. Me había bajado unos días antes la aplicación de la JMJ y la red social de la misma.
    No sé que tendría pero la presencia del Papa se notaba. Caminábamos por el Paseo del Prado, dejando el recorrido en Metro y la angustiada búsqueda del acceso atrás. Era el momento, nos tocaba currar. Y curramos de lo lindo.
    Significativamente nuestro trabajo también tenía que ver con lo mío. Nuestra labor era velar por la hidratación de los profesionales de la comunicación acreditados. Es decir, forrar cajas de cartón con precinto, llenarlas de botellas de agua frías y atravesar la plaza de Cibeles hasta la Puerta de Alcalá para llevarlas a las distintas tribunas de prensa donde se apostaban reporteros y otros invitados especiales.
    Eso de invitados especiales es una forma de llamar a la habilidad de Rubens, mi amigo y antiguo profesor de Historia del Arte, de meterse en todos los tinglados. Esta vez su acreditación era legítima, no como la que malamente se fabricó con el ordenador, una plastidificadora y mucha imaginación, para colarse gratis en los museos de la ciudad de Roma.
    Si hoy paseas por Madrid, el ambiente no es el mismo, como no es el mismo en nuestros corazones. La rutina se apodera de cada uno y así con todo el engranaje de la sociedad. Pero todavía es posible ver, si te fijas bien, las brasas, los rescoldos del fuego encendido de aquella fiesta.
    El trabajo era cansado. A Hespy y a Fran les tocó ir a por la comida, operación cuyo resultado fue positivo y gratificante aunque alguno en un principio lo rechazase. La mayoría esperaron pues en el cuarto de las neveras no cabía mucha gente.
    En la pequeña cabina, o más bien caseta de obra destinada a albergar los refrijeradores y un despacho de control y que se encontraba en la esquina de Cibeles con el Prado, al lado del Palacio de las Telecomunicaciones, hoy Ayuntamiento de Madrid, Jaime y yo nos peleábamos con las cajas.
    La verdad es que el material no era muy bueno y el calor apretaba. Lo positivo del asunto es que teníamos miles de botellines de agua a nuestra disposición. Una vez forradas y cargadas, todo el grupo llevó las pesadas cajas a las tribunas de prensa de la plaza de Cibeles. Allí tendríamos nuestro primer encuentro con Paco, guarda de seguridad, madrileño y residente en Parla. Pero entonces no lo conocíamos, todo vendría en Cuatro Vientos.
    Una vez trasportado el segundo cargamento, esta vez a las gradas de la Puerta de Alcalá (miralá), nos sentamos en las escaleras del Palacio, junto a los grandes buzones de correos. Bocatas y cocacolas, de absoluta novedad.
    Poco a poco la gente iba llenando las plazas y  sus alrededores. Como diría más tarde el Pulpo, una aunténtica cruz de marea humana ocupaba Alcalá (la calle y la Puerta) y los Paseos de Recoletos y el Prado. Y en su corazón, Cibeles...
    Soy consciente de que esa frase cabe notablemente a la interpretación madridista, pero os aseguro que esa no es mi intención.
    Fuimos testigos directos de la llegada de la Cruz y de los ensayos y actuaciones de los distintos grupos que, como ganadores del concurso Madrid me EnCanta, tocaron en el escenario de la plaza de Cibeles. La plaza de Cibeles botó y coreó a uno por encima de los demás, todos recordaremos a las monjinas de La Orden y Mandato de San Miguel, que con sus hábitos de la selección asturiana y con su Síguele comenzaron a hacer vibrar a aquella multitud. Tantísimos grupos que soñarían con un público así.
    Y es que la Cruz ya estaba repleta. Haciendo una media de las distintas cifras de asistencia publicadas yo diría que rondábamos el millón de personas. Cada uno con su camiseta, su sombrero y su bandera.
    Pues si algo se veía en toda aquella marabunta de felicidad eran banderas. Las fotos pueden atestiguar el colorido y la variedad de aquella plaza salpicada por entera de enseñas de los distintos países que allí hacían presencia.
    Además, previo a la llegada del Papa, la organización preparó un desfile con las enseñas  de los distintos estados presentes. Ese era el momento, esa era la señal. Los adalides se colocarían en la zona reservada delante del escenario, donde nos encontrábamos nosotros. Y el escuadrón Cachopo avanzaría veloz hacia el backstage.
    Hasta ahí todo normal. Pero en ese momento, y para desesperación de medio pelotón, llega el que estaba por encima de Willy y nos dice que al escenario no se puede salir con polo, hay que hacerse con una camiseta de peregrino.
    Algunos, quizás intuyendo una cosa así, llevábamos las nuestras en la mochilina (polémica mochilina). Pero el resto comenzó la odisea de hacer que alguno de los jóvenes que se abalanzaban contra las vallas se la cambiara.
    Una vez superado este escollo, en algún caso misión imposible, volvió aquel mando. No recuerdo su nombre, sólo se que estuvo a punto de morir asesinado en manos de un voluntario altamente nervioso. Pues su orden era abortar la anterior. Todos en el escenario de verde pistacho.
    Vuelta atrás. ¿Me duelves el polo? Es que nos han mandado lo contrario, gracias (y en algun caso hasta perdona). Despues del intercambio de sudores, olores corporales, incluso algún tipo de mancha culinaria, estábamos preparados para lo que sería un momento clave de nuestra historia que contaremos (en algunos casos ya contamos) al mundo entero. Cuando el Papa nos pasó a menos de dos metros.

2 de octubre de 2011

La gran noticia del 2 de octubre de 2011

Se acumulan los papelinos de caramelos. La azafata retira una servilleta sucia. Muevo un poco las piernas, una recostada sobre el apéndice del sillón, la otra se apoya en la funda de la gaita. El Autocares Luarca S.A. recorre el desierto castellano camino de la Villa y Corte.
        Después de El Mundo, El País y La Nueva España, dos diarios de Madrid y uno de Oviedo, el tiempo me sobraba, el ABC estaba ocupado. Hacía mucho tiempo que no abría un ejemplar de El Comercio, esta vez no me arrepentí. Recordaba que Ramón Durán, il Professore, escribía los domingos su columna. Fui a Opinión directamente. La urgente renovación política marcaba su firma dominical.
        Joaquín Sabina, M-Clan y Los Berrones atravesaban los auriculares y se estrellaban en mis tímpanos. Volví a la primera, los mismos temas, distintos matices. Gijón, Carreño y Villaviciosa centraban los locales. Apenas leo los titulares, me voy al cuadernillo central, Vivir Domingo se llama en el diario de la villa de Jovellanos.
        Estudio Periodismo y estoy harto de ver portadas, imágenes rompedoras, titulares llamativos, frontales que pretenden llamar la atención. Y como es habitual, no lo consiguen. Pero este caso es distinto.
        Hoy en día se habla mucho del concepto familia. Se le colocan apellidos, tradicional, moderna, modelo... En esa portada salía una familia, con hijos nacidos de otros, algunos de la edad de los padres... ¿Y que más da?, No es una familia modelo, o quizás si. De lo que estoy seguro es que tradicional no lo es.
        El periodista Antonio Armero nos enseñaba lo que el amor puede lograr. De una manera tierna, respetuosa y cariñosa, los lectores pudimos conocer una familia en la que la enfermedad, los problemas y el dolor están al orden del día, pero donde el patrón fundamental es la felicidad.
        En mi crónica emocional de la JMJ hablaba de lo inmensamente feliz que me sentí sufriendo por los demás, trabajando durísimo para dar mi pequeña aportación a que aquello fuera lo que fue, la fiesta de la juventud más importante de la historia.
        Lo mío no fue nada. El verdadero monumento a la entrega y al amor por los demás es esta pareja de Cáceres, que allá en el año 1993 decidió crear una familia con gente que la necesitaba. Son personas con problemas mentales que además tuvieron la nefasta suerte de nacer en familias desestructuradas donde la agresión, el insulto o el abuso eran los entrantes de cada comida, si la había.
        Como redactaba Armero, éso nunca lo olvidarán, pero sí pueden dejar de pensar en ello. Con una escasa paga de la Junta de Extremadura, Chema y María José dan a siete de estos maltratados por la vida alojamiento, comida, medicamento y, lo más importante, una familia.
        No sé si existen los superpoderes, pero los superhéroes sí, por supuesto. Las heroicidades de cada día son éstas. Para mí esta pareja que vive con sus nueve hijos, dos de ellos naturales, en una unifamiliar de Cáceres, son héroes, personas que de verdad dan su vida por los demás.
        Es la primera vez que leo a Antonio Armero, pero le agradezco profundamente lo que acaba de hacer. Sin duda esta semana la empiezo con muchísima más fuerza porque he recordado que quiero ser periodista para contar buenas noticias, como ésta.

 Alsa Uviéu-Madrid, 2 de octubre de 2011

19 de septiembre de 2011

JMJ 1. Los primeros días de la expedición asturiana.





Era la tarde del miércoles 17 de agosto. Me tocaba hacer el primer balance de situación. Volvía de un multitudinario encuentro con el Obispo Prelado del Opus Dei en la Plaza de Toros de Vistalegre. Justo al inicio de este acto, La Nueva España me llamaba para hacerme la primera entrevista seria de mi vida. Yo, que quiero ser entrevistador, entrevistado.
En ese momento yo no podía responder, pues no había reflexionado aún sobre lo poco, pero tan intenso, que había vivido ese día. Y porque estaban pidiendo que apagaramos los teléfonos móviles. Así que le pedí a Raquel, que así se llamaba la periodista, un par de horas.
El bullicio de un metro atestado de gente, no ayudaba a concentrarme para que mis palabras fueran claras y concisas. Pero creaba un ambiente de aventura casi titánico que me motivaba. Un metro que sería nuestro aliado para recorrer Madrid desde las 8 de la mañana y en el que conseguí guiar a nuestro grupo, sin perdernos, durante toda la semana.
Conté las cosas como las viví, a gritos y sudando. Podría ser un resumen, pero, altamente superficial. Habíamos llegado la tarde anterior con las mochilas llenas de ilusión y fuerzas. Éstas las iríamos perdiendo poco a poco, pero aquella no dejaba de intensificarse.
Madrid recibía al más de millón y medio de jóvenes, que atestaban sus calles, con los brazos abiertos. Durante esa tarde ya pudimos hacer las primeras tomas de contacto del ambiente, oíamos hablar más de cinco idiomas distintos y el castellano en otros tantos acentos y no habíamos salido del barrio.
No asistimos a la misa del Arzobispo de Madrid, hubiera sido demasiado. Al día siguiente estábamos en pie a las ocho con el polo pistacho de Voluntario y la mochila roja preparados para salir si nos necesitaban, nos tocaba retén. Hicimos algo de turismo. En la Almudena nos topamos con la realidad de aquella JMJ.
Durante la hora que duró el trayecto en metro y el paseo que dimos hasta allí pudimos ver miles y miles de personas, banderas de los más recónditos lugares e.... italianos, sobretodo, italianos.
Ésa es otra historia, sus sombreros azules, sus banderas y su Italiano, batti le mani darían para más de un artículo. Hay voces que dicen que hubo más italianos que españoles. No los conté.
Canciones, gritos, júbilo y alegría. Madrid era una fiesta. Comimos delante del Viena-Capellanes de la calle del Arenal, entre Ópera y Sol, con otras 500 personas. Visitamos una atestada Plaza Mayor y una, por el momento, pacífica Puerta del Sol.
Visitamos la exposición del Thyssen y cogimos el metro hasta Vistalegre donde llegaban miles de jóvenes de la Obra, o que, como yo, no lo somos pero participamos y formamos parte de esa gran familia.
Otro ejemplo es mi gran amigo Ángel. Un tipo muy peculiar. Es vecino de la localidad praviana de Agones y jefe de mantenimiento del que hasta junio fue mi colegio, Los Robles. Y allí estaba lleno de energía e ilusión, aunque ya hubiera dejado atrás los 20 hace tiempo. Es un joven de corazón y de espíritu. Había llegado, practicamente sólo y estaba viviendo una experiencia única.
Nuestra expedición llegó a Vistalegre, en torno a las seis de la tarde. Hablo de expedición, porque no iba sólo. Nuestro grupo fue, autodenominado, de diversas formas: Los Hombres de Willy, La Patrulla del Cachopo, Los Marines Asturianos... Y, es que según nuestros datos, éramos los únicos voluntarios varones que habían salido de Asturies para formar parte de los más de 30.000 hombres y mujeres de verde.
Éramos diez. Cinco ovetenses, cuatro de Xixón y uno de La Peña`l Gatu. La mayoría universitarios o casi. Hicimos una buena piña. Todavía tenemos una cachopada pendiente. Cada uno tenía una función. Cherra era el showman, el encargado de animar el cotarro cuando El Pulpo se ponía serio.
Eso de que El Pulpo de Cadena 100 se pusiera serio defraudó a Gonzo,nuestro capitán, apasionado del cachopo, entre otras cosas y reconocido fan de Xuanín Amieva. Un personaje que poco a poco se haría protagonista de nuestras aventuras en la gran ciudad.
También acabó siendo el mote de Fran. Quien no dejó de cantar su sintonía ni un momento. Fue quien hizo la foto que acompañó al articulo que glosaba mi llegada a la villa y se centraba en la página de sociedad del miércoles 18 en el periódico local.
Pero esa no sería la única foto de la que formaría parte, como ya os comentaré más adelante. Hasta tres fotos me publicaron en La Nueva España esa semana. Jaime salió, con Cherra y con conmigo en las otras dos. Según el Facebook Jaime es mi nieto. El caso es que pasamos juntos medio agosto de ese año y otro tanto de septiembre..
Al que no conocía hasta el día de nuestra partida fue a Pellico. Del que ya había oído hablar pero al que no descubrí musicalmente hasta días más tarde. Entonces fue cuando enuncié esa frase tan tergiversada, que, por supuesto, no voy a repetir..
El caso es que tiene cara de cantautor. Para nuestro jefe Willy se parecía al mismísimo Bob Dylan. Aunque bien es verdad que el rostro del último Premio Príncipe de Asturias de las Artes es difícil de incluir en un cumplido.
A Pelli no fue el único al que le puso un calificativo. Serpentín será recordado como uno de los grandes motes de la JMJ Madrid 2011 que recayó sobre Hespy. Con quien, como gran admirador de Ortega y Gasset, mantuvo una profunda discusión sobre la masa y una abuela.
Para motes, los de Alberto, quien, en capítulos posteriores contará su experiencia única en la Almudena. Este hombre guarda consigo multitud de complementos, artículos y útiles, a veces inservibles quizás, pero que para él pueden ser de gran utilidad en cualquier momento.
Repleto de aplicaciones cual IPhone, el centímetro cuadrado de papel de lija es el más famoso de los elementos que Alberto guarda en su faltriquera estampada con una huella, de ahí el primero de sus motes Doraemon. Coronel Tapioca, Mary Poppins o Pocoyó son algunos de los nombres que completan la extensa lista.
    Alguien que carece de mote y que tiene una habilidad para no formar parte de la mayoria de las anécdotas que aquí narraré es Santi. Quien cierra la lista de los hombres de Willy. Esa misma habilidad que demuestra en no participar en las escenas memorables, la tiene para salir en todas las fotos que nos hicimos, allá con donde fuera y con quien fuera.
    Y, es que nos hicimos fotos, fotos y más fotos. No sé en cuántos muros de Facebook saldré ni en cuantas lenguas estarán escritos. Pero el día que se nos ocurrió bajar la gaita por Madrid, ví más flases que en toda mi vida.
    Aquel primer día anocheció con nosotros en el Metro. Willy y yo no pudimos asistir a una representación de un amigo, no le habíamos cogido el truco al suburbano. Así que me tuve que juntar con la marabunta futbolera. Ya que aquella noche se jugaba la Supercopa de España.
    El enésimo clásico de una temporada histórica. Al final perdió la deportividad, como suele suceder. Pero, éso es otro tema.
    Nuestros sacos y esterillas, que el sábado siguiente vivirían su propia aventura, nos esperaban silenciosos en el aula del Colegio El Prado. Como un deja-vu ese colegio me volvía a alojar en un veranos caluroso y madrileño, pero esta vez no sería como las anteriores.
    Dormimos. Teníamos que dormir, porque la del día siguiente sí que iba a ser gorda.

18 de septiembre de 2011

El gurupu

Cuando comemos al mediodía, por ejemplo, un cocido de garbanzos, plato archiconocido de la gastronomía madrileña, es normal darse el caso que nos sobre garbanzo incluso un poco de chorizo y algo de carne.
En muchas familias, entre otras la mía, es tradición el freírlo todo junto para la cena y degustar una sabrosa ropa vieja.
    Este plato hecho de sobras recalentadas no es una tradición que se limite sólo al cocido madrileño. El aprovechamiento de las sobras del plato principal de la comida para que sean cenadas es algo habitual en infinidad de culturas y pueblos.
    La ropa vieja guarda similitud con un plato que para mí fue todo un descubrimiento, el gurupu. Esto viene de las conversaciones que desde hace poco mantengo y mi amplio interés sobre un tema tan profundo como son los vaqueiros y su relevancia cultural. Temática que será muy recurrentes en futuros trabajos y tendrá su reflejo, también, en este blog.
    Y, es que, el gurupu es un plato de la tradición vaqueira. Para ello debo explicar que son los vaquieros.
Los vaqueiros d’alzada son, o fueron, un grupo etnográfico que se remonta a tiempos inmemoriales, su origen se apunta a la Edad Media y su desaparición a bien avanzado el siglo XX.  Practicaban la transumancia entre las zonas costeras asturianas de Cudillero y Valdés hasta Extremadura y La Mancha.
Enfrentado con la Iglesia y evitado por el pueblo, el vaqueiro constituyó una red única de transporte y comunicación entre el noroccidente asturiano y el sur de la meseta, desarrollando así, no solo una importantísima tradición de pastoreo, sino también una red cultural y étnica internuclear, casi sin precedentes en la península Ibérica.
Los vaqueiros, como los aldeanos asturianos, preparaban a menudo el pote de berzas. Plato típico cocinado a base de morcilla, chorizo, tocino, alguna faba y abundante berza. El pote sí que era el plato fuerte de la cultura asturiana durante los siglos XVIII y XIX, la fabada cobraría protagonismo más adelante ya que ésta lengumbre era cara y escasa, prácticamente limitada a las clases altas.
Su preparación consiste en lo siguiente. Para la cena se aprovechaban las sobras del pote del mediodía. Ya no había chorizo, es lo primero que desparece; con la morcilla otro tanto, quizás algo de faba y carne y, sobretodo berza.
Se unta una sartén con tocino y se deja calentar. a continuación, vertemos en la sarten todas las sobras del pote. A ellas se le va añadiendo harina de maíz torrada y se remueve hasta que nos quede una masa compacta.
La harina de maíz es de uso muy frecuente en la gastronomía asturiana, era y es un vegetal muy dado a la extensa plantación en el territorio asturiano desde su llegada de América.
Volvemos a la masa del gurupu a la que practicamos un agujero en el centro. Durante la preparación anterior también cocinamos un sofrito de chorizo y jamón que introducimos por ese agujero, esto dará un sabor intenso y un gusto jugoso al plato
    Una vez preparado, era comido en grupo en torno al él. De ahí el nombre, el término gurupu se trata de una desviación fónica del asturiano grupu.
    He aquí el momento en el que mi conversación con Daniel Martinez, quien me da a conocer ésta tradición gastronomica y que está al frente de Comarca Vaqueira, llega a un punto clave. Es inquietante cómo las culturas, aparentemente tan distantes, pueden llegar a encontrarse de un modo tan sorprendente.
Si a mí me hablan de un plato hecho con las sobras de un cocido, haciendo una masa y añadiendo a ella esas sobras, y, lo más significativo, que éste plato se comiera en grupo, todos en torno a la fuente y comiendo de la misma, yo no puedo dejar de pensar el el gofio canario y el escaldón.
Sorprendentemente, el ser humano nos vuelve a desmostrar que en la cultura y, muy especialmente en la gastronomía, tiende a los mismos modos y costumbres al rededor del mundo y a lo largo de la historia.
Yo haré como los vaqueiros. Cortaré un trozo de lo que me sobre del gurupu y me lo guardaré en el bolsillo para mañana en mi labor. Ya que ésta no será la última vez que me veáis escribir sobre los vaqueiros ni sobre esa sensación que me inquieta desde hace un tiempo. De como las personas pueden llegar siempre a los mismos puntos, a los mimos usos y formas, distanciados tantísimo en el espacio y el tiempo.
Y es que no hay nada nuevo bajo el sol, como dijo aquél.

23 de agosto de 2011

La juventud, en una sonrisa. La humanidad, en un corazón.

Es dificil comprender que la entrega, el sufrimiento, el aguantar horas y horas de calor brutal de hasta 40 grados, el dolor de ampollas de hasta 5 cm, la fatiga permanente, la paciencia, la falta de aseo, el dormir poco, mal, sobre mojado y con otros 2 millones de personas; sea una combinación cuyo resultado pueda ser la felicidad más pletórica y la emoción más grande.
Dentro de unos años, orgulloso y sonriente, diré que elegí vivir la JMJ Madrid 2011 enfundado en un polo verde que acumulaba sudor e indicaba a los millones de personas que me rodeaban que estaba allí para servirles.
Dicen que el mejor balance de la JMJ no es el económico, sino la inmesa cantidad de vocaciones y de conversiones. Éstas no son sólo de no creyentes o de gentes de otras religiones. Las conversiones más frecuentes y los milagros de hoy en día son esos pequeños vuelcos que da cada corazón. En mi caso, no fue pequeño.
Me he dado cuenta y, gracias a Dios, tantos como yo, que los términos entrega, amor y felicidad pueden tener el mismo significado que sufrimiento. Todo depende del punto de vista del que lo mires. Pero sin masoquismos de ningún tipo.
Yo sufrí, lo pasé mal. Estuve horas bajo el ardiente sol, comiendo polvo, con el estomago en revolución armada, agotado y físicamente sólo. Pero era felíz y soy felíz. Las lágrimas nunca fueron de dolor ni de amargura: las lágrimas son de emoción, de alegría. De dárse uno cuenta de que todo lo mal que lo puede estar pasando se transforma en toneladas y toneladas de felicidad y alegría. Y de saber que estás formando parte de algo muy grande, de algo que crea y creará un bien increible.
Es muy dificil hacer una crónica de algo tan grande e importante. Y más de una crónica sentimental y emocional, como pretende ser ésta, ya tendré tiempo para las anécdotas. Porque hicímos botar al alcalde de Madrid, a los Obispos del Mundo, a la masa en Cibeles. Pero lo más importante es que todos esos cuerpos botaban junto a sus corazones.
Corazones y sonrisas. Sonrisa más importante, la de un hombre. Un anciano que, como un niño, como un joven más,sonreia felíz. Esa sonrisa, representaba la inmesa alegría de nuestros corazones. Una sorisa y una mirada de felicidad inmensa de aquél que lleva en sus oraciones y en su amor a la humanidad entera. Y esa sonrisa y esa mirada llena de amor es una terapia de choque para cualquiera.
La mirada de Benedicto XVI, se cruzó con la mía, como con la de tantos. Y ahí pude ver el amor y la felicidad un hombre orgulloso de sus hijos, orgulloso de que todos los jóvenes que amamos a Cristo, nos juntásemos, físicamente o con el corazón. Pero la noche de Cuantro Vientos, supe que toda esa agua que cayó era Dios que lloraba de alegría. Eran las fuerzas de la naturaleza que también quería formar parte de la fiesta más importante, la fiesta de la fé y del amor.
Más de dos millones de corazones, juntos, en un sólo latido. Superando las tormentas de fuera y de dentro de cada uno, etregándose al mismo sentimiento de dicha, el amor. Es una de las sensaciones más profundas y grandes que un hombre o una mujer pueden sentir en su corazón a lo largo de la historia.
Gritar vivas, sin voz y con las cuerdas rotas, a un hombre tan mayor que resistía por todos, sintiendo en su corazón toda nuestra fuerza, fue una de las cosas que con más orgullo pude hacer en mi vida. Y allí, a su lado, al lado de tantos amigos y hermanos, supe lo que era felicidad y lo importante que Dios, escondido detrás de tantas dichas pequeñas y grandes, es en mi vida.

8 de agosto de 2011

Bandos y banderes


Asturies, vuelve a traer polémica una vegada más, si non ye pol Ave, ye por Hevia y, agora, la nuesa bandera ye  motivu de griesca. Taba viendo’l vidiu onde’l seleccionar sub-19 garra-y al probe Muñiz la so bandera de la Cruz de la Victoria, con una cara de ira y cabréu que asustaba a un xeneral.

   ¿Asturies cabrea? ¿Asturies crea l’efeuto que esti paisanu cree? ¿Esti paisanu daríase cuenta de la repercusión de la so fechoría? Pol momento nun creo que sea admitíu de bon gradu n’esta tierra. Ye meyor celebrar con una bandera Bertín que con una  Pelayín. ¿A onde tamos llegando?


   La norma, también ye verdá, llera clara, nun tan admitíes banderes autonómiques pol riesgu a la polémica que el señor seleccionador creó aún no habiéndola. Asturies nun causa polémica, Asturies ye to lo contrariu. ¿Dende cuando David Villa o Fernando Alonso o Samu Sánchez o Santi Cazorla o los xulgaores del Sporting o l’Uviéu, al sacar una bandera d’Asturties tan protestando pola so independencia o daqué paecíu?
Los asturianos tenemos Asturies muy dientro, tan dientro que ye lo primero en lo que piensen toos estos deportistas pa ofrecelo y dedicalo, por eso les banderes. Porque sienten Asturies casi al mesmu nivel que España. Pero, menos d’algún casu concretu, nengunu piensa defender otros colores que nun sean el collorau ya l’amariellu.

   Y lo que más sorpréndeme ye que la bandera que más sal en toles disciplines deportives, en to los estadios y canches, en toos los circuitos o en toes les piscines, sea agora y non enantes, motivu de desencuentru. Seique sea la mio boina, pero casi casi la Bandera d’Asturies ye símbolu de deportividá.

   Esto traime a la tiesta un recuerdu perguapu. Fai d’ellos años nel Gran Premiu de Xapón de Formula 1, una cámara enfocó a una mozina nipona que diva vestía de geisha. Pero nun llera un traxe cualquiera. Llera azul ya amariellu y plagadín de Crucecines de la Victoria. Y ellí taba, feliz, taba viendo correr al so ídolu y habíase fechu un traxe cola bandera que ella tanto veía pola televisión y que’l bicampeón del mundo lluce con orgullo, seique ella nun sepiera nunca que significa nin viniera enxamás Astuies.

   La bandera d’Asturies pue sinificar munches coses, pero nenguna d’elles negativa. La bandera la Cruz la Victoria ye simbolu de ídem, y güei más que nunca, ye símbolo de superación, d’unidá, de xuelgu llimpiu, de fraternidá y de magnanimidá. Pero, enxamás, pue dar llugar a una polémica como esta.

   Yo nun voy pedir la dimisión de Meléndez, nin creo que seya un facha, Pero espero que otres Federaciones nun aprendan na de la de fútbol y non cambien a la probe geisha el traxe asturianu por uno de flamenca ya la sonrisa por llágrimes.

29 de julio de 2011

Santander: ir, embotellarse y volver.

Artículo de la GUÍA GASTRONOMICA DEL EMBOTELLAO, capítulo 1(GGE1) compartido por¡Embotéllese, por favor!

En el primer capitulo de la Guía Gastronomica del Embotellao, hablamos de Santander, sus fiestas y el fenomeno del pincheo. Los pinchos, una manera muy social y habitual de pasarlo bien, conocer gente y, por supuesto, embotellarse.



El pincheo es un fenómeno de intensa moda últimamente. Esta tradición, casi forma de vida y tan acorde con nuestro espíritu, puede que naciera en San Sebastián pero es algo cada vez más habitual.
Casetas de la Feria
Por ejemplo, ésta es la Semana Grande de Santander, donde el pincheo es de obligado cumplimiento para cualquier amante de la gastronomía y embotellao vario. Una de las actividades más populares es la de las casetas de la Feria de día, que si disponen por todo el centro de la ciudad y llenan plazas y parques de música, comida y bebida. Pues en ellas con tu consumición te ponen un pincho, que puede ser elegido el mejor en un votación pública por internet.
Comentaremos dos: los de las casetas del Hotel Santemar y el Hotel Chiqui, ambos en la Plaza Alfonso XIII. La primera, ganadora los tres últimos años del Premio a la Mejor Caseta, proponía un tortellini relleno de una dulce masa de chocolate y lo que al gusto parecían petacetas. Unas bolitas de caramelo que estallaban en la boca.
El pincho del Hotel Chiqui era más clásico, una sabrosa tosta de champiñones en salsa con jamón, gratinada sobre hojaldre. Lo mejor, era el gratinado con pan rallado que llenaba de texturas el paladar.
Pero el tema tapeo en la capital cántabra no es único en fiestas. Cada uno tiene su ruta, desde ¡Embotéllese, por favor! te aconsejamos el siguiente.
Pinchos de Casa Lita
Después de un paseo por el paseo de Pereda, haciendo parada en Regma donde hacen helados como un embotellao se merece, llegamos a la zona de Puertochico . Allí en Casa Lita, empezamos nuestra ruta. Puedes elegir entre una variedad de pinchos. No se incluyen en la consumición pero son buenos, grandes y suelen estar hechos del momento.
Puedes seguir por el Pata Negra, donde, como su propio nombre indica, cobra protagonismo la tosta de jabugo. Particularmente, te recomendamos el de queso de cabra con cecina, tosata universal y mágica depende en que establecimientos.
Una visita interesante es La Cigala, también cocido por el museo del vino, donde no te embotellarás mucho pero su colección de botellas merece la pena. Para terminar y embotellarse del todo, la bodega El Zamorano. La asadurilla o la morcilla son muy recomendables. La asudirilla, para los legos, no es otra cosa que hígado de cerdo y otras vísceras.
Hablando de hígado, después de mucho probar y embotellar, la mejor menera de preparlo es, sin duda encebollado. Y si es con arroz, mucho mejor.
Hasta aquí la ruta gastronómica/embotellológica a Santander. Cantabria tiene mucho que dar en éste sentido. Sólo pensando que está entre Asturias y País Vasco…
Ahora en verano también, ¡Embotéllese, por favor!